El señor Álvarez Cascos ya es presidente del Gobierno del Principado de Asturias, no sin grandes dificultades para conseguirlo. Ayer tomó posesión de su nuevo cargo quien ha sido varios cargos más, pero en el Gobierno de España, y lo hizo con un guiño a la cesión de la presidencia de los actos al asegurar que cuando haya un miembro del Gobierno de España en territorio asturiano, éste presidirá el acto institucional.
No sabemos si va a modificar las normas de precedencias en el territorio de su comunidad, pero según el real decreto de precedencias del Estado, está en su legítimo derecho a hacerlo, cuando se trate de vicepresidentes del Gobierno y ministros, y en su obligación cuando sea el presidente del Gobierno de España. La cesión de la presidencia es perfectamente aplicable según el real decreto, si bien supongo que será consciente de que el presidente de una comunidad autónoma en el territorio de dicha comunidad está en una prelación más adelantada que los miembros del Gobierno que no sean quien les preside.
En todo caso, me pregunto si los asturianos verán con buenos ojos esa cesión permanente e incondicional, porque el presidente del Gobierno de su comunidad los representa a todos ellos y, en según qué casos, la cesión de la presidencia puede ser cuestionable. Habrá sin duda situaciones en las que la cesión de la presidencia sea aconsejable, peor es más que probable que haya muchas otras, muchas, en que el presidente –hablo en género neutro– de una comunidad deba presidir sin ningún género de dudas un acto, y más si es institucional. El Día de Asturias, sin ir más lejos.
Estoy deseando ver esas fotos con una presidencia cedida. La imagen que incluyo, y perdonad la mala calidad, es un claro ejemplo de disposición “rara”. No obstante, no me atrevo a analizarla porque desconozco en qué momento de la ceremonia se produjo y si fue una ordenación “al azar”, pero el nuevo presidente está el último de la fila: literalmente si fuera lineal, que no lo es, y también en alternancia en una presidencia par.
Paso una cierta parte de mi tiempo diario a buscar fotografías y vídeos con los que documentar mis clases, mis comentarios en este blog y La mirada en RevistaProtocolo.com. Hay veces que las encuentro pero sólo las uso como ejemplo para mis clases. Otras, como la que he visto hoy, me hacen recordar cosas que me han sucedido, y personas con las que he convivido.
La foto que os presento hoy es un relevo de mando en Afganistán que se produjo hace unos días. La noticia, y la foto, aparecen en la Web de Defensa y en ella se dice:
“Acto presidido por el jefe del Mando Regional Oeste de ISAF -Relevo de mando en la Base de Apoyo Avanzado de Herat (Afganistán)”
Y se añade:
“El acto de transferencia de autoridad de la FSB ha estado presidido por el jefe del Mando Regional Oeste (RC-W) de ISAF, el brigadier general italiano Marcello Bellacicco, acompañado del general Santiago Guillén Sánchez, y al mismo ha asistido una amplia representación de autoridades locales y provinciales afganas, encabezadas por el jefe del Ejecutivo de la Gobernación de Herat, Aisladin Jami.”
Y curiosamente la foto me ha hecho recordar a un buen amigo, quien era responsable de Operaciones y, por tanto, de esas operaciones, antes de fallecer. Me acuerdo de que hablábamos muchas veces. Y la mayoría de ellas porque tenía el honor de recibir su llamada para consultarme algo acerca de un acto que se había celebrado o se iba a celebrar en alguna de las misiones internacionales con participación española. Era el teniente general Álvarez del Manzano, de quien se puede decir con orgullo que “murió con las botas puestas”, al permanecer en su cargo hasta el último día de su enfermedad.
Un día, este magnífico militar, me dijo volviendo de algún sitio que ahora no recuerdo, que “teníamos” que escribir un manual de protocolo para las ceremonias en esas misiones internacionales, y al ver la foto he vuelto a pensar en ello. No en escribirlo, desde luego, porque ese tiempo ya pasó, sino en la necesidad de que se escriba.
Son muchas las cuestiones que es necesario aclarar en lo que respecta a las ceremonias que se producen en el ámbito de las misiones internacionales con presencia de fuerzas multinacionales. Una de ellas es aclarar quiénes el encargado de presidir un acto de transferencia de mando. El texto del artículo dice que el acto fue presidido por el jefe del Mando Regional Oeste. La imagen dice que el acto lo presidió el general español que en el podio ocupa la posición derecha.
Estas y otras cuestiones similares eran las que le preocupaban, en lo formal, a este gran general español cuya responsabilidad entonces eran todos las operaciones en misiones internacionales. Porque si importante era el contenido de las misiones, también de la forma y la visualización de los mensajes.
Hoy, texto e imagen se contradicen. Sería bueno que coincidieran. Efectivamente, la ceremonia debía haber estado presidida por el mando natural en esa misión, el general italiano; sin embargo, de hecho, estuvo presidida por el general español que asistió desde nuestro país a presenciar y participar en esa ceremonia y que, como he señalado, ocupa la derecha.
Hace unos días recibí esta carta:
Queridos Colegas:
Desde hace un año venimos trabajando en este foro que celebraremos en Las Palmas de Gran Canaria los próximos días 8.9 y 10 de octubre. El objetivo es reflexionar entre todos y en voz alta sobre la vigencia del Real Decreto 2.099/1983, de 4 de agosto, de Precedencias Generales en el Estado, y las complicaciones que surgen en el día a día de su aplicación tras 27 años de servicio.
¿Cuántas veces no nos hemos visto en difícil situación a la hora de negociar la composición de una mesa? ¿cuántas veces hemos mirado al cielo por la presencia de viceconsejeros? ¿dónde los metemos? ¿y los diputados autonómicos? … estos como temas comunes por no hablar de temas específicos de comunidades donde existen delegados del gobierno de la comunidad… ¿y qué ocurre cuando los actos son de naturaleza mixta? ¿Quién organiza preside? Todas estas son preguntas que si las lanzamos al aire en voz alta, tendrán respuestas dispares de las que poder aprovecharnos y recoger como conclusiones lo que bien podría ser un libro blanco sobre la realidad del R.D., para que el Gobierno lo modifique cuando lo crea oportuno, y se den las circunstancias idóneas, pero manejando la realidad en el día a día del protocolo, la realidad de los profesionales.
En la siguiente web podréis encontrar más información sobre este foro www.forord2099-1983.es/ en el que pronto colgaremos el panel de conferenciantes, entre los que contamos con el Excmo. Sr. don Joaquín Martínez Correcher y Gil, redactor del Real Decreto; el Embajador Antonio Núñez García Sauco; don Felio Vilarrubias Solanes; don Manuel Martínez –Fresno Hernández; don Fernando Vallespín; don Antonio Juncá; don Pablo Batlle Mercadé; don Julio Carbajo González; don Juan Carlos Jiménez Franco; don Juan Carlos Gafo Acevedo; don Carlos Argüelles; o don José Carlos San Juan Monforte entre otros.
Os agradecería la difusión de este foro, la realidad de la aplicación del R.D. varía en virtud de los ámbitos de cada institución; si somos capaces de escuchar todas las voces profesionales de todas las escalas administrativas, tendremos una mejor visión de la realidad de la aplicación del R.D. 2.099/1983.
Sin nada más por mi parte y esperando contar con vuestra presencia, me despido con un cordial saludo.
Afectuosamente
Jerónimo S. Ramírez
Presidente del Foro
Jefe de Protocolo del Excmo. Ayto. de Las Palmas de Gran Canaria
SM el Rey visitó los días 25 y 26 de noviembre la República de Malta. La foto (colgada en la página Web de la Casa de SM el Rey) muestra los honores tributados al Rey en su despedida del territorio nacional.
Me pregunto si la colocación en el podio de las autoridades que lo acompañan es correcta.
La encontramos en el Nuevo Testamento, en el Evangelio según San Lucas 14, 7-11 (Elección de asientos):
"Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, y viniendo el que os convidó a ti y a él; te diga: ‘Deja el sitio a éste’, y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: ‘Amigo sube más arriba’. Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa"
Esta frase, a pesar de su antigüedad, representa una de las grandes problemáticas del protocolo: la precedencia.
La precedencia, dicho de un modo simple, es una ordenación (en este caso referida a personas).
Dicha precedencia, en función del tipo de acto y de los asistentes a este, se regirá por diferentes reglas: legales, sociales, familiares, …
Pero el protocolo, según algunos "la ciencia de ordenar", consigue situar a cada asistente en el lugar que le corresponde de manera justificada.
Pero lo malo de la precedencia es que, más veces de las que puede parecer, muchos asistentes al acto se colocan donde no deben estar. Y ahí es donde podemos usar de ejemplo la párabola anteriormente citada del nuevo testamento.
El ser humano es vanidoso, y esa vanidad requiere la búsqueda de un mayor honor aunque el derecho no lo conceda. Y aunque han pasado más de 2000 años, todavía hoy sufrimos estas situaciones.
Alfredo comenta que la parábola "es una filosofía, una forma de ser y de actuar: no siempre te pondrán en tu sitio, pero se deberá a un error o a una falta de consideración que, desde luego, no te hará ser menos; pero tampoco estar más arriba sin corresponderte te hará ser más importante; más bien al contrario.
Por otra parte, no hay que autoaplicarla de forma inflexible, pero por experiencia puedo decir que es una consideración que debe tenerse en cuenta. Para colocar a las personas en su sitio estamos los servicios de Protocolo; si hacemos bien nuestro trabajo, y ese es nuestro deber, sabremos identificar a cada persona y colocarla en su `puesto en formación´".
Por eso estaría bien que todos los asistentes a un acto siguieran estos consejos:
-Sentémonos donde nos indiquen, no donde queramos.
-Si desconocemos nuestro lugar, evitemos ocupar los sitios que suelen estar reservados (por lógica son los primeros).
-No obstante, si alguien nos advirtiera que estamos mal situados, no debemos montar un espectáculo por ello y atenderemos a las explicaciones para colocarnos correctamente.
-No olvidaremos que el servicio de protocolo siempre procurará ordenar a los asistentes de un acto del mejor modo posible. Confiemos en su profesionalidad.
Me refiero al de precedencias, claro. Apunta un lector en un comentario más abajo que “En mi opinión es urgente una reforma consensuada del RD 2099/83 para acabar de una vez con «las interpretaciones», que somos profesionales del protocolo, no jueces. Totalmente de acuerdo también con los apuntes sobre lo fácil que es trabajar cuando las personas son educadas.”
Efectivamente, todos quisiéramos una actualización del RD 2099/83 (para los no españoles, el que define las precedencias oficiales en España”; el problema es que nadie quiere poner el cascabel al gato. Si a principios de los 80 del pasado siglo fue difícil llegar a un consenso, podemos imaginarnos hoy, en pleno apogeo de las peculiaridades de cada comunidad autónoma. Sin embargo, creo que en el fondo tiene algo de arte hacer precedencias protocolarias con un sistema imperfecto como el nuestro (y los hay peores ahí fuera, creedme). Si las precedencias fueran sencillas, un ordenador podría hacerlas perfectamente. De este modo, seguimos siendo necesarios para hacerlas.
Que se me entienda bien, no pretendo decir que un ordenador pueda hacer nuestro trabajo, ni mucho menos. Protocolo y Arte tienen algo de sinónimos; sobre todo ese protocolo moderno, creativo, que nos permite organizar eventos de forma absolutamente moderna, como herramientas de transmisión de mensajes que son nuestros actos y, por lo tanto nuestra profesión.
Pero estoy convencido de que la modernización del RD 2099/83 aún tardará en llegar.
Ya escribí sobre este tema hace unos días. Leo hoy el comentario de un articulista habitual del Boletín de Noticias de la EIP, que se lanza todos los jueves. En el número de hoy, como digo, aparece un artículo muy interesante de Juan José Feijoo que pone una vez más el dedo en la llaga del famoso real decreto de precedencias que algunos defienden como herramienta útil y otros rechazan por obsoleto, y algunos nos encontramos en un punto medio porque reconocemos que, al menos, nos sirve de base.
Voy al grano y sin ánimo de polemizar, sino de aportar mi humilde grano de arena. Juan José analiza el caso desde la perspectiva de “los accidentales”, y en ese sentido coincido con su punto de vista. O mejor, tengo el mío que coincide en gran medida con el suyo. Cuando una autoridad no puede asistir a un acto por estar fuera o enfermo, deben estudiarse las circunstancias y, muy probablemente, ascender a que él "en funciones" se sitúe en el lugar en donde estaría el titular en caso de haber podido asistir. Para ello, Feijoo alude a “la Ley 57/2003 de 16 de diciembre, de medidas para la modernización del gobierno local, ciertamente, contempla que un teniente de alcalde sustituye, por el orden de nombramiento, “y en los casos de vacante, ausencia o enfermedad” al alcalde. En el caso del titular de la Corporación Municipal de Pontevedra, estaba operado, por lo que momentáneamente está retirado de la vida municipal y entonces, quien le representa, a nuestro criterio, ostenta su rango”. Sin embargo, consideró que ni siquiera hace falta que esa ley no contemple, lo dicta el sentido común.
Sin embargo este caso necesita otro análisis que ya apunté en mi comentario anterior sobre el tema: Marín y Pontevedra son dos municipios distintos y el acto se celebraba en Marín; eso quiere decir que, al amparo del real decreto de precedencias del Estado, la alcaldesa en funciones de Pontevedra no es autoridad y por tanto no tiene preferencias protocolarias en esa Escuela ni en los actos que se celebran en municipio de Marín; otra cosa es que, tradicionalmente, se haya reservado un puesto prioritario al titular de la corporación de Pontevedra y que, en este caso, no haya sido así tal vez por una interpretación distinta realizada por el anfitrión al tratarse de un cargo en funciones.
No entraré a analizar si es o no correcta esta interpretación, pero sí debo decir que el que organiza el acto en el derecho hacerlo y no puede considerarse bajo ningún concepto un error protocolario sino una distinta interpretación de la tradición de esa Escuela.
Todo ello, por supuesto, según mi humilde opinión.
Bueno, en casi todo. Wikipedia, que no es ni mucho menos una fuente académica, tiene cosas buenas. Muchas diría yo. Una de ellas es el orden de precedencias de una gran cantidad de países; eso sí, en inglés, y no me responsabilizo de que sea la correcta. Id con cuidado.
Para acceder a ella, sólo tenéis que hace clic en la imagen.
Leído en La Voz de Galicia (gracias Héctor).
La Escuela Naval Militar de Marín lamentó ayer lo ocurrido en la ceremonia de entrega de despachos a los alumnos, acto presidido por los Reyes el jueves, después de que la alcaldesa accidental de Pontevedra, Teresa Casal, abandonase las instalaciones castrenses antes de iniciarse el acto, disconforme con su ubicación en el palco de autoridades.
Sin embargo, desde la Escuela se asegura que no se cometió ningún fallo de protocolo en la ubicación concedida a Casal (PSOE), quien se quejó por estar «detrás dalgúns funcionarios e xente do PP que non ten cargo representativo». La alcaldesa accidental de Pontevedra se situó en la cuarta fila del palco de autoridades.
«Lamentamos que se sintiera incómoda, pero no nos gusta que un día que para nosotros es de celebración, como el Carmen, se pueda convertir en una situación incómoda para nadie», dijo el director de la Escuela, José Luis Urcelay.
Urcelay destacó que el protocolo se cumplió a rajatabla, aunque indicó que la confusión pudo deberse a que el real decreto «quizás no está lo suficientemente detallado en todos los casos». Por ese motivo, indicó que de ahí «pueden producirse situaciones diferentes que otras». El director realizó estas declaraciones tras participar en un acto en la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra y apuntó: «No domino el real decreto», por el que se establece el protocolo en situaciones como las del jueves.
Consideración
Urcelay afirmó que la Escuela Naval «tiene una gran consideración y reconocimiento al Ayuntamiento de Pontevedra». En este mismo sentido, el director de la institución reiteró que «no ha habido la más mínima intención de que alguna de las personas invitadas se haya sentido incómoda».
Ya el jueves, la Escuela Naval había afirmado que si se detectara un fallo en el protocolo «seríamos los primeros en asumirlo. Cuando se trata del protocolo de los Reyes se comprueba mucho, tanto por nosotros como por la Casa del Rey».
Sin conocer la posición de la alcaldesa en funciones, cabe decir que en Marín no tiene posición reservada dentro del real decreto de precedencias, ya que el puesto reservado es para el alcalde de Marín, por lo que legalmente no puede exigirlo; otra cosa es que tenga un puesto acorde con su función pública en la vecina ciudad.
Un matiz que considero importante es, en contra de lo que afirma Ucelay, que no hay ningún “protocolo de los reyes”; las precedencias lo son sea quien sea quien preside el acto, y deben cuidarse en todo momento. Sin embargo, este es el viejo problema de situar a determinadas personalidades, que en un cierto territorio no son autoridades según el Real Decreto, pero que lo son en otros, en una posición que cumpla las expectativas de todos. Esa variable de la ecuación suele ser la más complicada.
"Cuando te invite alguien a una boda, no te pongas en el primer asiento, no sea que haya otro invitado mas honorable que tu y venga el que te invitó a ti y te diga: ‘cede el sitio a este’ y entonces tengas que ir avergonzado a ocupar el último lugar. Por el contrario, cuando seas invitado, ponte en el último lugar y cuando venga quien te invitó, te dirá: ‘amigo, sube mas arriba’, entonces tendrás honor entre todos los que están en la mesa contigo".
Es una filosofía, una forma de ser y de actuar: no siempre te pondrán en tu sitio, pero se deberá a un error o a una falta de consideración que, desde luego, no te hará ser menos; pero tampoco estar más arriba sin corresponderte te hará ser más importante; más bien al contrario.
Por otra parte, no hay que autoaplicarla de forma inflexible, pero por experiencia puedo decir que es una consideración que debe tenerse en cuenta. Para colocar a las personas en su sitio estamos los servicios de Protocolo; si hacemos bien nuestro trabajo, y ese es nuestro deber, sabremos identificar a cada persona y colocarla en su "puesto en formación".


