Sus Altezas Reales los príncipes de Asturias y la infanta Cristina acudieron al Palau de la Generalitat para rendir homenaje a Juan Antonio Samaranch, que falleció el 21 de abril a los ochenta y nueve años de edad.
En el acto, celebrado en el Salón Sant Jordi, estuvieron también acompañando a la familia Samaranch el presidente del Comité Olímpico Internacional, el presidente de la Generalitat de Cataluña, los alcaldes de Barcelona y Madrid, el secretario de Estado para el Deporte, y el presidente del Comité Olímpico Español, así como Sus Majestades los reyes Constantino y Ana María de Grecia, entre otras personalidades.
Por la tarde, los reyes acompañados por las infantas Elena y Cristina presidieron el funeral que se celebró en la Catedral de Barcelona, al que asistieron cerca de 4000 personas.
El funeral fue oficiado por el cardenal arzobispo de Barcelona. El féretro, con los restos mortales de Juan Antonio Samaranch, llegó a la Catedral portado por una treintena de deportistas.
Junto a los reyes estaban representantes del Comité Olímpico Internacional encabezados, por su presidente, el rey Constantino de Grecia y su esposa, la infanta Pilar y el príncipe Alberto de Mónaco. También asistieron el presidente de la Generalitat de Cataluña, los ministros de Defensa y Trabajo e Inmigración, entre otras autoridades y personalidades.
Los reyes de España viajaron ayer a Rota para asistir al funeral por el comandante del Cuerpo de Intendencia Luis Fernando Torija Sagospe, el teniente de Infantería de Marina Francisco Forné Calderón, el alférez de navío Manuel Dormido Garrosa y el cabo mayor de Infantería de Marina Eusebio Villatoro Costa, miembros de la Agrupación Hispaniola, que fallecieron en un accidente de helicóptero el pasado día 16 de abril en las proximidades de la localidad haitiana de Fond-Verettes, cuando desarrollaban una misión humanitaria.
El funeral lo ofició por el arzobispo castrense, Juan del Río, y asistieron, entre otras personalidades civiles y militares, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán; la ministra de Defensa, Carme Chacón; el jefe de Estado Mayor de la Defensa, José Julio Rodríguez; el secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez; el jefe de Estado Mayor del Ejército, Fulgencio Coll; el jefe de Estado Mayor de la Armada, Manuel Rebollo; y el jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire, José Jiménez. También asistió el líder de la Oposición, Mariano Rajoy.
Tras la homilía, los compañeros de los militares fallecidos han entonado la ‘Salve marinera’ y el himno ‘La muerte no es final’ y, posteriormente, el Rey ha impuesto las Cruces del Mérito Naval con distintivo amarillo sobre cada uno de los féretros, cubiertos con la bandera nacional.
Después de imponer imponerse las condecoraciones, tuvo lugar un acto de homenaje a los que dieron su vida por España, que concluyó con la entrega de la Bandera que cubría los féretros, la prenda de cabeza y las condecoraciones a los familiares de los fallecidos. Tras la interpretación del Himno Nacional y la retirada de los féretros a hombros de los compañeros de los fallecidos, finalizó la ceremonia.
¡Hasta siempre, compañeros! El trabajo bien hecho no ha tenido recompensa aquí, pero el Señor os la dará en el Cielo.
Una vez más, militares españoles, cuatro esta vez, han perdido la vida en el cumplimiento de su deber. Un accidente de helicóptero les ha hecho perder la vida, con el consiguiente dolor de sus familias, sus compañeros de armas y amigos, y toda España. También Haití les llora porque fueron allí a ayudar al pueblo haitiano tras el drama sufrido por el terremoto.
Los cuerpos están regresando a España, su patria, en donde serán despedidos como se merecen: con todos los honores. para traérselos, la ministra de Defensa, Carme Chacón, se trasladó a Haití; allí ha podido conocer de primera mano las circunstancias del accidente en el que fallecieron.
Con ella, además de autoridades militares (JEMAD, AJEMA, comandante del mando de Operaciones y ALFLOT), ha viajado también personal de la Comisión de Investigación Técnica de Accidentes de Aeronaves Militares (CITAAM) y miembros de la policía científica de la Guardia Civil para proceder a la identificación definitiva de los restos de los militares fallecidos.
Tras aterrizar en el aeropuerto de Puerto Príncipe, donde ha sido recibida por el embajador español en Haití, Paulino González, Chacón se ha trasladado en helicóptero al buque anfibio ‘Castilla’, donde ha sido informada de las circunstancias del accidente del helicóptero por parte del comandante del buque, el capitán de navío Francisco Peñuelas (compañero de mi curso de piloto helicópteros en Granada, allá por el año 1985).
El comandante ha explicado a la ministra que el helicóptero siniestrado realizaba junto a otro helicóptero de la agrupación una misión de transporte logístico a través de una ruta habitual para este tipo de misiones que ya se había utilizado en ocasiones anteriores. En este sentido, ha remarcado que las condiciones de visibilidad en el punto donde se produjo el accidente eran escasas.
Asimismo, le ha trasladado que en las labores de búsqueda colaboraron helicópteros norteamericanos, que fueron los que localizaron los restos de la aeronave española siniestrada y pudieron confirmar el fallecimiento de sus cuatro tripulantes. No obstante, ha señalado que el difícil acceso a la zona donde se encontraban los restos, así como la lluvia que cayó en el día de ayer, han complicado las labores para la recuperación de los cuerpos de los fallecidos. Los cadáveres de los militares españoles llegaron la pasada la medianoche al buque ‘Castilla’.
Posteriormente, la ministra ha dirigido unas palabras a la dotación del buque ‘Castilla’ en las que ha pedido que el dolor que sienten en este momento no empañe el orgullo por la misión que han realizado junto a los compañeros que han fallecido.
Tras las palabras de la ministra ha tenido lugar un responso oficiado por el capellán del buque Castilla al que han asistido la ministra y el resto de autoridades militares, así como el primer ministro de Haití Jean-Max Bellerive, la ministra de Asuntos Exteriores de Haití, Marie Michelle Rey, y el representante de la ONU en Haití, Edmund Mulet. Durante el responso, los asistentes han cantado “La muerte no es el final” en homenaje a sus compañeros fallecidos.
¡Descansen en paz! Os recordaremos en todos los homenajes a los caídos de hoy en adelante.
Fotos: ©mde.es
Ayer estuve colaborando con Radio Canarias en los comentarios de la retransmisión del funeral por el cabo Cristo Ancor Cabello Santana, asesinado en Afganistán en el cumplimiento de su deber. Durante el acto del funeral, que tuvo la estructura habitual, hubo momentos de gran emoción, como corresponde. Pero quisiera destacar un hecho sobre todos: la madre de Cristo Ancor cantando La muerte no es el final y el himno de Infantería. Como dije durante la retransmisión, ese gesto es un símbolo. La madre del cabo había seguido la vida militar de su hijo hasta aprenderse los himnos más emblemáticos de un soldado: e de la despedida de los compañeros caídos, y el himno de su arma.
Esta señora (SEÑORA, con mayúsculas) nos dio toda una lección de coraje, de valentía, de fuerza. Dios tenga en su gloria a Cristo Ancor, y lleve a su familia la fuerza necesaria para seguir adelante.
Foto: ©mde.es
Uno más. Afganistán volvió a teñir de rojo su tierra con la sangre de un soldado español muerto en acto de servicio cuando una mina destrozaba su vehículo. Es otra espina en el corazón de los militares y de los españoles de bien. Es un nuevo ejemplo del heroísmo silencioso de gente que acude a ayudar a los demás a costa de su propia sangre.
No es momento para saber si aquello es guerra o paz; es el momento de velar a nuestro soldado caído por ayudar al prójimo. A un prójimo desconocido. A un prójimo distante y distinto, pero ser humano; con alma, corazón y vida.
Hoy han despedido en Herat al cabo Cristo Ancor Cabello Santana. Un acto de homenaje ha sido lo último que sus restos mortales han recibido de sus últimos compañeros de servicio.
Mañana, en la isla de Gran Canaria, se le recibirá y se le honrará como los militares honran a sus muertos: de forma callada; con ese nudo en la garganta de quien no quiere llorar pero no puede evitarlo. Con ese sentimiento de impotencia, de rabia y de dolor. Un enorme dolor; una losa de plomo sobre el corazón de toda la familia militar y, por supuesto, de su propia familia. Esa es la profesión que el cabo Cabello abrazó hace más de un lustro. Esa es la que abrazaron tantos militares que han derramado su sangre por el bien común. No sirve de consuelo, sin duda, pero es la consecuencia última de un trabajo que conlleva ese riesgo y que, por tanto, lo dignifica hasta el extremo.
Nadie quisiéramos organizar ningún funeral. Ni el de Herat no el de Las Palmas de Gran Canaria. Es el acto más triste, más sentido, más humano.
Hoy, desde este humilde espacio, quisiera rendir un sentido homenaje a todos los que, como Cristo Ancor, dieron su vida al servicio de una causa justa. Y el deseo de que nunca más haya que organizar otro acto como este.
Puedes leerlo también en revistaprotocolo.com.
Foto: ©mde.es
Michael Jackson yace en su tumba. Tras un par de meses largos, al fin lo han enterrado. La ceremonia del entierro comenzó en la madrugada de hoy, 4 de septiembre, en el cementerio Forest Lawn de Glendale, en el condado de Los Ángeles, donde se congregaron familiares y amigos del artista, como Elizabeth Taylor o Macaulay Culkin.
La comitiva familiar formada por más de una veintena de vehículos hizo acto de presencia escoltada por la policía a las 20 hora local (03.00 GMT del viernes), con una hora de retraso, tras recorrer los cerca de 30 kilómetros que separan la residencia de los Jackson en Encino del camposanto. La ceremonia, al aire libre, ha durado casi una hora y ha contado entre sus invitados con Elizabeth Taylor, el reverendo Jesse Jackson, el actor Macaulay Culkin o el coreógrafo Kenny Ortega.
Entre los asistentes la prensa anunció a Diana Ross, Corey Feldman, Brooke Shields, Steve Wonder o la ex mujer del cantante, Lisa Marie Presley. La cantante Gladys Knight, próxima al "rey del pop" desde que era un niño, se encargó de poner la música.
Michael Jackson ha sido sepultado en la exclusiva Terraza Sagrada del Gran Mausoleo, un área de acceso restringido que mantendrá su tumba protegida de curiosos, fanáticos y saqueadores. Unas instalaciones en las que también descansan los cuerpos de celebridades como Clark Gable, Bette Davis o Carole Lombard.
El cementerio ha permanecido cerrado durante toda la jornada y la policía ha establecido unas fuertes medidas de seguridad que han convertido el área en un fortín inaccesible para prensa y seguidores del artista que evitaron concentrarse en los alrededores para seguir el evento por televisión.
Tras el entierro, la familia ha organizado un convite para los asistentes en el restaurante italiano Villa Sorriso, en Pasadena, a unos 12 kilómetros del cementerio, un acto considerado como una "celebración de la vida" del "rey del pop".
Hoy, jueves, más de dos meses después de su muerte, Jackson recibe sepultura en una ceremonia privada para familia y amigos, entre fuertes medidas de seguridad, que incluyen restricciones en el tráfico aéreo en la zona a cargo de la Administración Federal de Aviación. 
El cantante, cuyo cuerpo se cree que yace en una cámara frigorífica del camposanto, encontrará el descanso eterno en la Terraza Sagrada del Gran Mausoleo, un área de acceso restringido que mantendrá su tumba protegida de curiosos, fanáticos y saqueadores.
Según la revista People, la Terraza Sagrada del Gran Mausoleo es una edificación construida sobre arquitectura italiana del siglo XIII y cuenta con una suerte de iglesia en cuyo interior se encuentra una réplica de mármol de La Piedad, de Miguel Ángel. En este mismo cementerio es donde descansan otras celebridades como Clark Gable, Carol Lombard, Jean Harlow, Bette Davis o David Carradine.
Marlon, uno de los hermanos de Jackson, manifestó que los tres hijos del cantante han escrito sendas cartas a su padre que serán enterradas junto a él, al igual que uno de sus célebres guantes blancos, según la publicación.
La policía local empleará el presupuesto fijado para cortar calles 24 horas antes del entierro y convertir el cementerio Forest Lawn, de Glendale (California), en un fortín que incluso contará con vigilancia aérea.
La jornada del fallecido senador de Estados Unidos Edward Kennedy a su lugar de reposo final comenzó ayer, día 27, en Massachusetts.

El legislador demócrata murió el martes, a los 77 años de edad, después de una batalla de un año con cáncer cerebral. Kennedy fue Senador por casi medio siglo.
Miembros de la familia asistieron a la celebración de una misa privada, en el complejo de Hyannis Port, una zona residencial de Cape Cod, Massachussets, cerca de Martha’s Vineyard, la isla que Obama ha elegido este año para veranear.
La familia y el féretro cubierto con la bandera estadounidense comenzaron después su travesía hacia Boston, donde el Senador será velado en la biblioteca presidencial y museo que construyó en honor a su hermano, John Fitzgerald Kennedy, presidente de Estados Unidos entre 1961 y 1963, año en el que fue asesinado.
El ataúd cerrado con sus restos y cubierto con la bandera de EE UU yace junto a una enorme ventana con vistas al Océano, por donde ayer desfiló una multitud de residentes de Massachusetts, el estado al que sirvió como senador durante los últimos 47 años.![]()
Está previsto que a última hora de hoy tenga lugar un funeral privado, al que asistirán senadores de ambos partidos. Se prevé que el vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, y los senadores John McCain y John Kerry pronuncien un discurso.
Los tres días de ceremonias culminarán el sábado, cuando se celebrará un funeral en su honor en la Basílica Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Boston, a donde el senador acudía a diario a rezar cuando su hija Kara luchaba contra un cáncer de pulmón que logró superar. La basílica se convirtió para él en un centro de optimismo y esperanza.
Se espera que el presidente de EE.UU., Barack Obama, pronuncie un discurso de alabanza durante el citado servicio religioso y que los cuatro ex presidentes del país todavía vivos, Jimmy Carter, George H.W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush participen en el acto.
Los restos de Kennedy serán traslados en avión el mismo sábado desde Boston al Cementerio Nacional de Arlington, en las inmediaciones de la capital estadounidense, donde será enterrado junto a sus dos hermanos asesinados, John y Bob Kennedy.

