Homenaje al general Rodrigo Rodrigo

El 02/02/2011, en Homenajes, por ARG

DGC_110201_GranCanciller_02_GFue jefe del Estado Mayor de la Defensa y, después, gran canciller de las Reales y Militares Órdenes de San Fernando y San Hermenegildo. En mi libro sobre Protocolo y ceremonial en las Fuerzas Armadas decía de él que era “excelentísimo y señor” en todos los sentidos. Tuve el honor de servir bajo su mando en su Oficina de Relaciones públicas durante cuatro años y el orgullo de aprender de él muchas, muchísimas de las cosas que ahora sé.

Pues bien, me entero por la web de Defensa que le han rendido un homenaje. Lamento muchísimo no haberlo acompañado, porque es una de esas grandes personas que te hacen grande y del que siento un profundo cariño. Veo en las fotos a Marisa, su mujer, y me vienen a la memoria innumerables recuerdos que quedan en lo más profundo del corazón tanto de mi mujer como mío.

Nunca he conocido a un militar de mayor valía; conocí con él los entresijos de un gabinete, de la fontanería, y trabajé a su lado incontables horas, como el resto del Gabinete. Me siento muy orgulloso porque dejé la actividad que más me gustaba, la de piloto de helicóptero, para unirme a su equipo y no me arrepiento de ni un solo instante en aquel Estado Mayor de la Defensa.

Mi general, desde el cariño más sincero y el más profundo respeto, ¡siempre a sus órdenes!

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Fotos: ©mde.es.

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image Hace unas semanas escribía un comentario en este blog, “Homenaje cabal”, sobre ese homenaje espontáneo que los guardias civiles en Afganistán iniciaron en su cuartel en esas lejanas tierras de Oriente Próximo (qué paradoja); pues bien, el pasado 13 de septiembre, Arturo Pérez-Reverte escribía este magistral “homenaje cabal”, en su web Patente de corso, que ayer recibí en mi correo electrónico y que me hizo saltar las lágrimas y me puso un nudo en el estómago; es simplemente genial. Merece la pena leerlo.

 

Una historia de guerra

Alguien escribió en cierta ocasión que si una historia de guerra parece moral, no debe creerse. Y alguna vez lo repetí yo mismo. Pero eso no es del todo verdad. O no siempre. Como todas las cosas en la vida, la moralidad de una historia depende siempre de los hombres que la protagonizan, y de quienes la cuentan. Ésta de hoy es una historia de guerra, y quiero contársela a ustedes tal como algunos amigos míos me han pedido que lo haga. La moralidad la aportan ellos. Yo me limito a ponerle letras, puntos y comas.

Base de Mazar Sharif, Afganistán. Cinco guardias civiles, de comandante a sargento, perdidos en el pudridero del mundo, formando a la policía afgana. Cinco guardias de veintidós llegados hace cinco meses y medio, desperdigados por una geografía hostil y cruel, en misión de alto riesgo, en una guerra a la que en España ningún Gobierno llamó guerra hasta hace cuatro días. Los cinco de Mazar Sharif, como el resto, eran gente acuchillada, porque lo da el oficio. Sabían desde el principio que a la Guardia Civil nunca se la llama para nada bueno. Y menos en Afganistán. Si lo que iban a hacer allí fuera fácil, seguro, cómodo o bien pagado, otros habrían ido en vez de ellos. Aun así, lo hicieron lo mejor que podían. Que era mucho. Atrincherados en una base con americanos, franceses, holandeses y polacos, vivían con el dedo en el gatillo, como en los antiguos fuertes de territorio indio. Igual que en los relatos de Kipling, pero sin romanticismo imperial ninguno. Sólo frío, calor, insolaciones, sueño, enfermedades, soledad. Peligro. Los únicos cinco españoles de la base, de la provincia y de todo el norte de Afganistán.

Ellos y sus compañeros habían llegado a la misión tarde y mal, aunque ésa es otra historia. Que la cuenten quienes deben contarla. Aun así, con la resignada disciplina casi suicida que caracteriza al guardia civil, se pusieron al tajo. Como era de esperar, no encontraron la mesa puesta. Quien estuvo por esos mundos con militares norteamericanos, holandeses y franceses, sabe de qué van las cosas. Sobre todo con los norteamericanos, que tienen a Dios sentado en el hombro como los piratas llevan el loro. Para hacerse un hueco entre sus aliados, distantes y despectivos al principio, no hubo otra que la vieja receta de Picolandia: aprender rápido, trabajar más que nadie, no quejarse nunca y ser voluntarios para todo. Y por supuesto, tragar mierda hasta reventar. Y así, a base de orgullo y de constancia, poco a poco, los cinco hombres perdidos en Mazar Sharif se hicieron respetar.

Un triste día se enteraron de la muerte de sus dos compañeros en Qualinao. De la pérdida de dos guardias civiles de aquellos veintidós que llegaron hace medio año, y de su intérprete. Y pensaron que el mejor homenaje que podían hacerles era que la bandera norteamericana que ondea en la base fuese sustituida, aquel día, por la española a media asta. Eso no se hace allí nunca, aunque a diario hay norteamericanos muertos, los franceses sufrieron numerosas bajas, y también caen holandeses y polacos. Así que el jefe de los guardias civiles, el comandante Rafael, fue a pedir permiso al jefe norteamericano. Accedió éste, aunque extrañado por la petición. Saliendo del despacho, el guardia civil se encontró con el jefe del contingente francés, quien dijo que a él y a sus hombres les parecía bien lo de la bandera. En ésas apareció otro norteamericano, el mayor James, que nunca se distinguió por su simpatía ni por su aprecio a los españoles, y con el que más de una vez hubo broncas. Preguntó James si los muertos de Qualinao eran guardias civiles como ellos, y luego se fue sin más comentarios.

A las ocho de la tarde, cuando fuera de los barracones apenas había vida, los cinco guardias se dirigieron a donde estaba la bandera. Formaron en silencio, solos en la explanada, cinco españoles en el culo del mundo: Rafael, Óscar, Rafa, Jesús y José. Cuando se disponían a arriar la enseña, apareció el teniente coronel francés con sus cuarenta gendarmes, que sin decir palabra formaron junto a ellos. Luego llegaron el mayor James, el teniente Williams y veinte marines norteamericanos. Y también los polacos y los holandeses. Hasta el pequeño grupo de Dyncorp, la empresa de seguridad privada americana destacada en Mazar Sharif, hizo acto de presencia. Todos se cuadraron en silencio alrededor de los cinco españoles, que para ese momento apretaban los dientes, firmes y con un nudo en la garganta. Y entonces, sin himnos, cornetas, autoridades ni protocolo, el capitán Rafa y el sargento José arriaron despacio la bandera. Una historia de guerra nunca es moral, como dije antes. Si lo parece, no debemos creerla. Pero a veces resulta cierta. Entonces alienta la virtud y mejora a los hombres. Por eso la he contado hoy.

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A José Antonio Labordeta

El 19/09/2010, en Recuerdos, por ARG

En recuerdo de mi juventud y sus canciones.

 

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zona cero La ciudad de Nueva York finaliza los preparativos para celebrar hoy, 11 de septiembre, el noveno aniversario de los atentados del 11-S; hoy será uno de los más complicados gracias al polémico proyecto de instalar un centro islámico cerca de la Zona Cero; ello, unido a la celebración de los asesinatos masivos de se día a cargo del terrorismo yihadista ha despertado temor entre las autoridades neoyorquinas y estadounidenses de que se pueda producir algún altercado, en especial tras tensarse la situación por la amenaza del pastor Terry Jones de quemar copias del Corán ante su iglesia de Florida.

Los mandos policiales de Nueva York desplegarán hoy una gran cantidad de policías en las calles de la ciudad para prevenir enfrentamientos y garantizar que no se empañen los actos de conmemoración, según explicaron hoy fuentes policiales a la prensa local.

Tras la conclusión al mediodía de los actos oficiales de conmemoración, se espera que las dos manifestaciones converjan en lados opuestos del edificio en el que la asociación Iniciativa Córdoba y la American Society for Muslim Advancement quieren construir un centro comunitario que incluirá una mezquita, entre otras muchas instalaciones, y que se encuentra a tan solo dos manzanas de la Zona Cero. Le reprochan que haya decidido abrir el centro tan cerca de donde ocurrieron los atentados.

Los responsables del proyecto aseguran que su intención es incrementar el entendimiento entre religiones. Sus oponentes le reprochan que haya decidido abrir el centro tan cerca de donde ocurrieron los atentados. Según un estudio de los bomberos de Nueva York, tras los atentados se recuperaron restos humanos de las víctimas a poco más de cien metros del inmueble adquirido por los promotores del centro cultural islámico.

Sin embargo, algunos neoyorquinos han expresado su malestar por la posibilidad de que las protestas empañen la solemnidad de la jornada, que pese al paso del tiempo todavía se vive con especial sentimiento en la ciudad.

Esta polémica sobre el proyecto amenaza con dejar en un segundo plano los actos conmemorativos, en los que se guardarán sendos minutos de silencio en los momentos precisos en que los aviones secuestrados por los terroristas se estrellaron contra los edificios, así como cuando cada una de las torres se derrumbó. Además, se leerán los nombres de los que perdieron la vida hace nueve años, entre otros actos.

Entre las autoridades que asistirán a la ceremonia se encuentran el vicepresidente de EE UU, Joe Biden, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, así como el gobernador del Estado de Nueva York, David Paterson, y el alcalde de la Gran Manzana cuando tuvieron lugar los atentados, Rudy Giuliani.

El presidente de EE UU, Barack Obama, tiene previsto asistir al acto en el Pentágono, mientras que la primera dama, Michelle Obama, se desplazará junto con su antecesora, Laura Bush, a Shanksville, en Pensilvania.

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Fuente: Atenea Digital.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Publica esta revista especializada en seguridad y defensa lo siguiente:

En la mañana del viernes 27, el pequeño grupo de guardias civiles, cinco nada más, destacado en Mazar e Sharif (Norte de Afganistán) pidieron permiso al jefe de la base para sustituir la bandera de los Estados Unidos, que habitualmente ondea en la base, por la española a media hasta en señal de duelo por el capitán Galera Córdoba y el alférez Bravo Picallo. Un poco extrañado por ser la primera vez que ocurría, el oficial al mando accedió al cambio de bandera.

Al anochecer, los cinco guardias iban a formar frente al mástil para arriar la bandera y recordar, con una oración, a los compañeros muertos. De pronto, de forma voluntaria se unió a los guardias españoles, el contingente francés al completo (a la izquierda, en la foto), tras ellos los US Marines (al fondo a la derecha), los polacos y los holandeses. Incluso el personal civil de la instalación.

No hubo corneta, ni himnos, no hubo orden previa, ni ensayos. Solo unas palabras sentidas, a duras penas pronunciadas seguidas de un silencio desgarrador mientras se arriaba la bandera de España "va por vosotros! ¡Viva España, Viva la Guardia Civil!".

Un acto salido del corazón; una ceremonia espontánea, sin preparativos ni ensayos; un acto de sentimiento, de pasión, de rabia, de impotencia. Un acto entre compañeros, sin distinción de uniformes ni banderas: todos bajo el mismo sol, o la misma luna, y con una misma misión.

Por ellos, por todos los que cayeron por un España, o por su país sea cual sea, y por un mundo mejor.

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image Los Reyes han presidido esta mañana, el acto institucional en homenaje a las víctimas del terrorismo, que se ha celebrado en el Congreso de los Diputados y que se repetirá cada 27 de junio a partir de ahora, según acordaron los diputados por unanimidad el pasado 11 de marzo. Hoy es la fecha en que se cumple el 50 aniversario del primer asesinato de la banda terrorista, concretamente a una niña de 22 meses llamada Begoña Urroz Ibarrola, que murió calcinada en un coche como consecuencia de un artefacto explosivo que la banda terrorista hizo explotar en la estación de autobuses de San Sebastián.

El homenaje, que los representantes de las víctimas del terrorismo y las altas autoridades del Estado presenciaron desde la tribuna de invitados, comenzó con la interpretación del Himno Nacional y la intervención del presidente del Congreso. Bono hizo un llamamiento a la unidad frente al terror.

A continuación intervino el Rey, que como Bono lanzó un discurso de unidad, sentimiento que consideró "un deber" de los demócratas frente a las víctimas.  A continuación, los asistentes guardaron un minuto de silencio en memoria de las víctimas y se interpretó una pieza musical.

Además de proclamar la "más firme condena y repulsa" al terrorismo, y dejar claro que aunque "nos desgarra a todos, nunca podrá con la fuerza de nuestras convicciones", ha asegurado que acabar con la violencia terrorista empleando "todos los instrumentos del Estado de Derecho" es una "prioridad insoslayable para todo país libre y democrático".

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Balcanes Navidad 2005_968 No me refiero a nuestra selección de fútbol, sino a la misión que, durante 18 años, hemos desarrollado en Bosnia y Herzegovina. El pasado día 18, en Sarajevo, en una ceremonia sobria y sin autoridades españolas, civiles o militares, presidida por un general austriaco, se dijo adiós a una compañía de Infantería de Marina del Tercio de Armada, integrada en el Batallón Multinacional, y con ello se puso fin a la presencia, durante casi dos décadas, de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil en el territorio Bosnia i Herzegovina.

España llegó a ese país en medio del conflicto de los Balcanes en 1992, formando parte de la Fuerza de Protección de las Naciones Unidas (UNPROFOR), posteriormente transformada e integrada, el 20 de diciembre de 1995, en la Fuerza de Implementación de la OTAN (IFOR), cuya tarea consistía en poner en práctica el Acuerdo Marco General de Paz en Bosnia y Herzegovina, conocido como los Acuerdos de Dayton. En diciembre de 2004 se convirtió en la misión Althea de la ONU.Balcanes Navidad 2005_1003

En los dieciocho años de trabajos en ese país, más de 35.000 militares españoles han estado desplegados en esa zona de operaciones; de hecho, la labor de nuestras tropas contribuyó de forma destacada a la pacificación de territorio, además de a la llegada, escolta y reparto de ayuda humanitaria a la asediada Sarajevo, al mantenimiento de la ruta del Neretva y a la reconstrucción de Mostar.

Es en esta ciudad en donde hemos celebrado muchos actos en recuerdo a los que cayeron en la plaza de España, construida para recordar la presencia y la contribución de nuestros compatriotas, de los que veintitrés no regresaron vivos a casa cayeron y dejaron allí su vida en el cumplimiento de su misión, contribuyendo así a la  consolidación de la actual Republica de Bosnia-Herzegovina.

En recuerdo de los que allí dejaron su sangre, y en el de todos los que en algún lugar del mundo perdieron la vida en el cumplimiento de su deber, civiles o militares:

Lo demandó el honor y obedecieron,
lo requirió el deber y lo acataron;
con su sangre la empresa rubricaron
con su esfuerzo la Patria engrandecieron.

Fueron grandes y fuertes, porque fueron
fieles al juramento que empeñaron.
Por eso como valientes lucharon,
y como héroes murieron.

Por la Patria morir fue su destino,
salvar a España su pasión eterna,
servir en los ejércitos su vocación y sino.

No quisieron servir a otra Bandera,
no quisieron andar otro camino,
no supieron vivir de otra manera.

En las imágenes, de mis álbumes, homenaje a los caídos en Mostar y el monumento en de la Plaza de España.

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Ayer nos reunimos un grupo de personas de todos los ámbitos de relación de Juan Ángel Gato para darle un sincero y sentido homenaje por sus años de servicio como profesor de Educación física, en su faceta de dedicación al mundo de la juventud  y como hombre de protocolo, en especial en su etapa al frente de la jefatura de Protocolo del Consejo Superior de Deportes.

Un homenaje que dimos, los presentes y los ausentes, al que ahora es presidente de la Asociación Española de Protocolo, a la que pretende reimpulsar y lograr llevarla a ser vehículo de representación de todos.

Yo tuve la suerte de sentarme con viejos conocidos, precisamente del mundo de la juventud, allá por los 70. Me reencontré con mitos de mi Juventud, y con un querido amigo, José Ignacio Fernández Delgado, presidente nacional de la Organización Juvenil Española. También con Sonia Alonso, con quien compartí momentos de intenso trabajo en León con motivo del Día de las Fuerzas Armadas que allí celebramos,  cuando ella era concejala de Protocolo del ayuntamiento de la capital. Un encuentro muy, muy agradable.

Pero lo principal es Juan Gato, a quien envío mi aprecio personal y mis mejores deseos de que tenga suerte en su nueva etapa, por el bien de todos.

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El Congreso de los Diputados ha acordado ayer jueves por unanimidad en su sesión plenaria declarar el 27 de junio como Día de Homenaje a las Víctimas del Terrorismo, una iniciativa impulsada por el presidente de la Cámara, José Bono, con motivo del sexto aniversario de la matanza terrorista del 11 de marzo de 2004.

Bono señaló que el objetivo de la iniciativa es "perpetuar su recuerdo en la memoria colectiva de los españoles". El presidente del Congreso ha destacado que cada 27 de junio la Cámara Baja dejará de ser "campo de confrontación".

A este homenaje en el Congreso, en el que se ha guardado un minuto de silencio, ha acudido la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, el presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Dívar, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón.

También se encontraban en el homenaje el presidente del Senado, sentado junto a Bono en la Presidencia, así como el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sus tres vicepresidentes, y prácticamente todos los ministros, ocupando sus escaños habituales del hemiciclo.

La fecha se ha elegido porque un 27 de junio de 1960 ETA mató por primera vez. La víctima fue Begoña Urroz, una niña que ni siquiera tenía dos años. El homenaje a las víctimas del 11-M que se ha realizado en el Congreso es sólo uno de los muchos recuerdos que se celebran a lo largo del día.

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20091009_Funeral_C_Cristo_05_GAyer estuve colaborando con Radio Canarias en los comentarios de la retransmisión del funeral por el cabo Cristo Ancor Cabello Santana, asesinado en Afganistán en el cumplimiento de su deber. Durante el acto del funeral, que tuvo la estructura habitual, hubo momentos de gran emoción, como corresponde. Pero quisiera destacar un hecho sobre todos: la madre de Cristo Ancor cantando La muerte no es el final y el himno de Infantería. Como dije durante la retransmisión, ese gesto es un símbolo. La madre del cabo había seguido la vida militar de su hijo hasta aprenderse los himnos más emblemáticos de un soldado: e de la despedida de los compañeros caídos, y el himno de su arma.

Esta señora (SEÑORA, con mayúsculas) nos dio toda una lección de coraje, de valentía, de fuerza. Dios tenga en su gloria a Cristo Ancor, y lleve a su familia la fuerza necesaria para seguir adelante.

Foto: ©mde.es

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