El viaje de la ministra de Defensa a Afganistán, realizado recientemente, ha servido entre otras cosas para que una camiseta de la Selección llegase hasta esas lejanas tierras. Cuando uno vive lejos, estos detalles son muy importantes. Estoy convencido de que ese símbolo ya está cual reliquia en algún sitio importante en donde todos los soldados españoles que prestan allí sus servicios puedan admirarla y sentirse un poco más cerca de su querida tierra española.
Un detalle simpático e importante.
Muchos estuvieron allí. Fueron horas y horas de alegría y de celebración. Pocas veces en un evento lo menos importante ha sido la puntualidad. A las personas congregadas entorno a la caravana, y a los que estábamos trabajando en casa y con el ojo puesto en la televisión, nos importó poco o nada el tiempo. Lo importante era conservar en nuestra memoria este momento tan importante de nuestras vidas. Por lo que significa en todos los sentidos: por el campeonato, por el espíritu de unidad, por el resurgir el espíritu de lo español, que se estaba devaluando en una de las naciones más antiguas del mundo (según la Historia, no según las historias).
En definitiva, deba igual el tiempo, lo importante eran otras muchas cosas que quedaron plasmadas en directo o en la tele para las retinas de todos nosotros.
Y es que por una vez, la fiesta nacional no fueron los toros.
En todos los rincones del mundo no han querido perderse la final. Y en muchos lugares del mundo han hecho su particular homenaje a España, flamante campeona del mundo. La ciudad de Nueva York se ha querido unir a la fiesta y su edificio emblemático, el Empire State Bulding, celebró la victoria de la Roja, iluminando de rojo y amarillo toda su cúpula. Los neoyorquinos vibraron con nuestros colores y nuestra selección.
Su ilusión se ha llegado a ver del otro lado del East River, en el barrio de Queens y la fiesta se ha aderezado con una pantalla gigante acompañada por fuegos artificiales lanzados sobre el río Hudson. El cambio de tonalidad cogió a los ciudadanos por sorpresa. Este lunes también rendirán homenaje a España.
He aquí una de las muchas pruebas del robo, Xavi Alonso pegando con el pecho en toda la plantilla del pobre jugador holandés, que tuvo que cambiarse de bota:
Sneijder, eres un crak… o te lo has fumado. Según parece, has vuelto a las andadas. ¡Qué mal perder tienen algunos!
Iker Casillas, poco antes de besar a su novia en directo: “Lo merecíamos”.
Desde luego, os merecíais un desagravio y tapar la boca a mucho bocazas. Todos los que lo estábamos viendo en familia nos pusimos de pie a aplaudir. Un beso que vale todo un discurso. ¡Enhorabuena! A la feliz pareja, a la Selección y a todos los españoles de bien.
Toda España, todos los españoles y algunos que no lo son pero que desean que España gane, esperamos ansiosos a mañana, cuando a las 20.30 horas en punto dé comienzo uno de los días más importantes de la historia de nuestro fútbol. Para estar preparados para el partido final contra Países Bajos, las ciudades españolas ultiman los detalles de organización para que el que desee seguir el encuentro en la calle pueda hacerlo a través de pantallas gigantes en todos los rincones del país.
Incluso ciudades que se han negado a poner pantallas públicas, como Barcelona, se han apuntado a última hora a la moda de seguir a los de chicos de Del Bosque (de villano a héroe en unos pocos partidos) de manera masiva en pantallas gigantes. Así, la plaza de Cibeles en Madrid o la avenida Reina María Cristina en Barcelona, por ejemplo, son lugares escogidos en las dos principales ciudades del país.
Será en la capital de España en donde parece que habrá una mayor cantidad de gente para animar a la selección; por ello, la Alcaldía ha decidido trasladar el lugar para ver el partido desde el lugar en donde se hacía estos días, la explanada contigua al estadio Santiago Bernabéu, en la Castellana, a la glorieta de Cibeles, lugar en donde se celebran los habituales triunfos del Real Madrid.
El vicealcalde de Madrid ha anunciado que la pantalla gigante, de 60 metros cuadrados, se instalará en los carriles centrales del Paseo de Recoletos, flanqueada por otras auxiliares, de forma que se pueda ver "hasta la Plaza de Colón", adelantó. Recordemos que este fue el lugar en que se celebró el triunfo de la selección durante en la pasada Eurocopa.
“Se trata de una celebración sin coste para los ciudadanos, ya que todos los gastos corren a cuenta de los patrocinadores. El eje Castellana-Recoletos se convertirá en el escaparate de Madrid, suficientemente atractivo para que la alegría se difunda a todo el mundo”, aseguró Cobo.
El apoyo en Madrid hacia la selección es espectacular en estos días previos. Las banderas de España inundan los balcones de la ciudad y desde todos los municipios se las ingenian para apoyar a ‘la Roja’.
También Alcobendas, ciudad muy próxima a la capital, ha decidido que el Ayuntamiento adorne a La Menina, icono de la ciudad madrileña, con nuestros colores favoritos: la bandera rojigualda.
Por otra parte, la decisión de instalar pantallas gigantes en Barcelona para ver a España también es un hecho sin precedentes. Hasta ahora, este tipo de eventos solo se habían organizado con motivo de partidos del Barcelona o del Español, pero nunca con la selección nacional.
El sitio escogido es la avenida María Cristina, delante de la Font Màgica de Montjuic. Se trata de un espacio amplio donde, por ejemplo, se ubicó a los seguidores del Atlético de Madrid para la final de la Copa del Rey. Desde el Ayuntamiento ya se trabaja para preparar el dispositivo de restricción de tráfico y de seguridad. Este punto fue el elegido hace dos años para celebrar la conquista de la Eurocopa.
También otras ciudades como Lérida también se han sumado a la causa e instalarán pantallas gigantes para ver la final. Será en el pabellón municipal de Pardinyes.
La selección mueve montañas.
En la imagen, la Menina de Alcobendas ataviada para la ocasión.
Gane España o no el Mundial, lo cierto es que ha subido enteros una combinación de colores que estaban un poco a la baja; lo rojo y gualda había dejado paso a un sentimiento de esconder la bandera y los colores que nos han hecho una gran nación.
Ha tenido que ser una selección deportiva con su garra y su espíritu de equipo la que nos devuelva el orgullo de ser lo que somos, sin complejos, desde hace más de 500 años: una de las naciones más antiguas de la Tierra, con una historia de riqueza en su diversidad. La nación que supo sobreponerse a la conquista árabe o a Napoleón; la que llegó al Nuevo Mundo y la que supo dejarlo.
Ha vuelto el gusto por decir lo que somos sin vergüenzas ni angustias, de pronunciar la palabra que mejor nos define a todos y que no es otra que España.
A veces, hechos casi insignificantes en el mar de la Historia hacen que resurjan sentimientos dormidos o avergonzados. Y es que nuestra bandera merece la pena vivirla y defenderla.
Soy español; esa es mi bandera.
¡Gracias, Selección!

