Vaya fallo

El 08/11/2010, en Curiosidades, por ARG

Según el diario, Westerwelle, iba a llegar llegar al Ministerio de Exteriores en Jerusalén para reunirse con su par israelí, Avigdor Lieberman, cuando un guardia de seguridad se percató de que la bandera colocada en el edificio tenía los colores correctos pero en el orden y la orientación errados.

Recibir una visita de Estado haciendo ondear la enseña de su país es una señal de amistad diplomática, pero ayuda que la bandera escogida sea la correcta.
Las autoridades israelíes estuvieron el domingo muy cerca de tropezar con esa obviedad protocolar al esperar al jefe de la diplomacia alemana, Guido Westerwelle, con una bandera… belga, publica hoy el diario Yediot Ahronoth, informó DPA.
Según el diario, Westerwelle estaba por llegar al Ministerio de Exteriores en Jerusalén para reunirse con su par israelí, Avigdor Lieberman, cuando un guardia de seguridad se percató de que la bandera colocada en el edificio tenía los colores correctos pero en el orden y la orientación errados.
La enseña belga fue retirada a toda prisa y sustituida por una alemana, justo antes de que llegara Westerwelle al lugar.

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Bandera de España El uso de los símbolos de una nación debe ser muy cuidadoso; nunca está de más comprobar y volver a comprobar, y seguir comprobando, que los que usas son los adecuados. Recuerdo cuando en la base de Herat, en Afganistán, cuando se iban a rendir honores al entonces ministro de Defensa José Bono, en lugar del himno sonó, por dos veces, una oración musulmana. También cuando en Australia sonó el himno de Riego. Recientemente, RevistaProtocolo.com informaba de que la FIFA confundió las banderas de Eslovenia y Eslovaquia.

Pues bien, leo hoy en El Confidencial Digital que una delegación de políticos españoles viajó a la República Dominicana la semana pasada para asistir a un homenaje que el Gobierno dominicano rendía a los 3.500 refugiados españoles que llegaron allí tras la Guerra Civil.

El acto estaba presidido por el presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, y lo acompañaba el embajador español, Diego Bermejo. En el acto se interpretó primero el himno nacional dominicano y, cuando correspondía el turno al himno nacional español, en el vídeo conmemorativo se escuchar completo el republicano Himno de Riego.

Parece ser que el embajador español, en un alarde de saber estar encomiable, permaneció impertérrito todo el tiempo que duró el himno, con rostro serio e inmutable, señala este diario digital. Los demás españoles presentes no dejaban de mirarle, para ver si hacía algo, pero se mantuvo absolutamente quieto: ni un gesto.

Nuestro embajador se comportó como un caballero: temple y seriedad ante el error de los demás, pero el error de los organizadores es “imperdonable”. 

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Contador en ParísQue Contador iba a ganar la vuelta ciclista a Francia era previsible. A pesar de su equipo, a pesar de sus compañeros de equipo y a pesar de los pesares (franceses incluidos, que no ven con buenos ojos que sus vecinos del sur ganemos el Tour por cuarta vez consecutiva). Un gran madrileño que, como  vemos, pasea nuestra bandera de España por los Campos Elíseos.

Subía Contador al podio, le entregaban sus trofeos y se preparaba para escuchar nuestro himno; gorra en la mano y situada en el pecho, ilusión y emoción apenas contenidas en su rostro… Él estaba listo; su corazón le pedía escuchar ese gran himno que nos une a todos mientras e izaba nuestra bandera. Y, de repente, la bandera sube en el mástil pero suenan unos acordes para muchos desconocidos. Era el himno de Dinamarca. ¡Sí! De Dinamarca. No sabemos si por el gran corredor corre sangre vikinga, pero nos tememos que no. Su cara cambió, la emoción del momento se vio truncada por una música que nadie reconocía. Nadie salvo el poco probable hecho de que algún danés estuviese viendo la ceremonia en ese momento.

Es un nuevo modelo protocolario: se iza la bandera de un país mientras suena un himno de otro.

Para acabar de arreglarlo, la organización francesa, en un alarde de capacidad de improvisación, decidió que cuando se entregaba el premio de equipo al Astana, que es el de Contador (al menos, eso dicen…), y que es de Kazajstán, sonase el himno nacional español como compensación, dando así una patada a la nación del equipo ganador.

En fin, todo un despropósito. Y encima a Sarkozy le dio un “yuyu” después de comer; suponemos que no por el disgusto. Afortunadamente, ya se ha recuperado aunque sigue en el hospital militar de Paris y deba permanecer allí hasta hoy lunes 27 de julio al menos, según Le Monde.

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