Estoy terminando la traducción de Win, de Frank Luntz, el autor de La palabra es poder, que también traduje el pasado año para la misma editorial, La Esfera de los Libros. Se trata de un interesante libro sobre la comunicación eficaz para alcanzar el triunfo.
A penas me quedan unos días para entregarlo y, como siempre, uno va contra el reloj para cumplir con mi editora, pero me permito hacer un alto para analizar la frase que en él se comenta: “Siempre que alguien trata de ocultar el hecho de que no sabe de lo que está hablando, añade palabras”, de Roger Ailes, jefe de Fox News.
Me recuerda esto a algunos discursos políticos e incluso a determinados mensajes empresariales, enmarañados, carentes de lógica y sentido. Y no digamos nada de los que están repletos de anglicismos que, quien los pronuncia, muchas veces desconoce el significado.
Para salir de un atolladero en un discurso tendemos generalmente a enmascarar las ideas detrás de circunloquios, lugares comunes y mensajes que nada aportan, más bien al contrario, desaportan claridad.
El lenguaje de la política y, en muchas ocasiones, el de los negocios, es farragoso. Hace unos días ponía como ejemplo de comunicación eficaz a mis alumnos de un módulo de comunicación la que mantenía el fallecido Steve Jobs, que ha dejado huérfana a Apple.
Su forma de enfrentarse al público era muy sencilla: abordaba de forma somera las características del nuevo producto, remarcaba las diferencias esenciales con la versión anterior o, si era totalmente nuevo, con los adversarios y resumía todo. Y la presentación no duraba más de 10 minutos. ¡Todo un ejemplo!
“El Dircom del siglo XXI debe dominar el protocolo como herramienta de comunicación e imagen”
Los socios de Dircom CyL han participado en la mañana de hoy viernes en un desayuno de trabajo dirigido por José Luís Delgado de la prestigiosa consultora de protocolo y comunicación Delgado & Asociados. Bajo el título ‘Nuevo protocolo para el director de comunicación de Siglo XXI’ el director de esta actividad, José Luis Delgado, afirmó que «con esta oferta de Dircom se va a contribuir desde la seriedad y el rigor a mejorar el nivel de formación de las personas que realizan en la actualidad tareas en departamentos de Protocolo, Comunicación y Relaciones Institucionales y una implementación de los conocimientos en estas materias».
Durante el desayuno se abordaron temáticas que abarcan desde el Protocolo Oficial, génesis del protocolo y su importancia en el siglo XXI; el protocolo como elemento de comunicación, la ética y la estética en la organización de mesas; las reglas de oro del protocolo; la organización de un Departamento de Protocolo; los símbolos del Estado; el protocolo universitario y el protocolo en las comunidades autónomas, especial referencia al caso de Castilla y León.
Para Delgado el nuevo protocolo que debe dominar el director de comunicación del siglo XXI obliga a estudiar la escenografía y decoración de los actos, el poder de la imagen; las técnicas de organización de actos; las comidas de negocios; la música en el protocolo y la importancia de la florística en cualquier evento. Igualmente se avanzó en el protocolo en la empresa con sus simbologías, la identidad corporativa, las distintas formas de actuar en países y continentes variopintos y los actos sociales y nuestro comportamiento. Por ultimo, los socios aprendieron con especial cuidado en la exposición sobre las habilidades sociales, los modales y nuestra indumentaria, los géneros periodísticos, la comunicación no verbal, los errores de la comunicación en las organizaciones, la oratoria, como hablar en público y como hablar siempre con eficacia.
Todos estos temas, resumido en poco más de una hora, serán profundizados en el desarrollo del Curso Extraordinario de Protocolo, Imagen Corporativa y Comunicación que se impartirá en la Universidad de Salamanca y para el cual los socios de Dircom han conseguido un beneficio del 30 por ciento sobre la matrícula ordinaria de 435 euros. Además el presidente de Dircom CyL, Ángel Losada, será uno de los encargados de presidir la sesión de clausura del Curso en el mes de julio.
Según José Luis Delgado «durante el desayuno hemos tratado de, entre todos juntos, reflexionar sobre los aspectos generales del Protocolo, analizar y experimentar diferentes situaciones y entrenar en el manejo del estilo y las actitudes personales», pero sobre todo «elaborar juicios críticos y compartir criterios y opiniones».
Magistral artículo de un escritor al que admiro: Antonio Burgos, en su columna de ABC. No tiene desperdicio. Me confieso aficionado a las tertulias, que escucho a través de los correspondientes podcast cuando tengo tiempo, y coincido plenamente con él. Leed:
Aprenda tertulianés
Aprenda tertulianés
Como hay un Lenguaje Progre, del que Mario Flores ha publicado un diccionario con su traducción castellana, existe también en España otro idioma que da muchísimo prestigio social: el tertulianés. Como el francés, el inglés o el portugués, el tertulianés es una lengua con sus propias normas, su vocabulario y su gramática. A mí me gustaría una enormidad hablar tertulianés, pero aún no soy capaz. Estoy tratando de aprenderlo. He buscado inútilmente un manual de «Tertulianés para Provincianos» o algo así, un Método Assimil del tertulianés, pero no existe. Lástima, porque yo quisiera ir por ahí por las radios y las televisiones, como tantos, ganándome unos jornales muy curiosos como «analista político», profesión que, como los duros antiguos, «es la cosa más graciosa que en mi vida he visto yo». La vez primera que escuché lo de «analista político», yo sabía lo que era un analista: un señor con una bata blanca que está en su laboratorio haciendo análisis de sangre y de orina. Y sabía lo que era la política. Y como soy un cateto de provincias, me creí que un analista político era un señor que se dedicaba a sacarle los lípidos al poder y los triglicéridos a la oposición, y que le hacía a España un hemograma completo.
Pero no. Los analistas políticos son unos señores que en las tertulias de Radio o TV proclaman con gran solemnidad las mayores obviedades y chorradas, gracias al idioma que hablan: el tertulianés. Ya digo que he tratado de aprenderlo en los libros, pero me he tenido que conformar con pegar el oído e ir anotando sus frases más comunes. Por ello puedo ofrecerles este breve prontuario, algo así como un «Aprenda tertulianés en 10 días». Basta para ello que antes de decir una obviedad con mucha solemnidad, antepongan un remoquete, característico de la lengua tertuliana. He aquí un mínimo repertorio de frases que no dicen absolutamente nada, pero que a estos tíos les quedan del carajo:
«Hasta donde yo sé».
«Visto lo visto».
«A día de hoy».
«Dicho lo cual».
«Más pronto que tarde».
«Hay que contemplar dos escenarios».
«Esa opción no se compadece con…».
«Estamos hablando de…».
«Es un tema de mucho calado».
«Es un asunto de largo recorrido».
«Va a ser que no».
«Es por ello que».
«Según las fuentes que manejo».
«Depende de la deriva que tome».
«Hay que ponerlo blanco sobre negro».
«Con la que está cayendo».
Con estos remoquetes absolutamente no significantes, bien administrados, puede usted autoconstruirse un perfecto discurso y romper a hablar en correctísimo tertulianés. Por ejemplo: «A día de hoy y hasta donde yo sé, falta ponerlo blanco sobre negro, pero es un asunto de mucho calado que va a tener un largo recorrido, y es por ello que depende de la deriva que tome, ya que según las fuentes que manejo y con la que está cayendo, creo que va a ser que no».
Ah, bueno, y si al final de todo hace un descenso a Arniches o a la Verbena de la Paloma, queda ya cumbre. En perfecto tertulianés, esas camelancias de las solemnes obviedades conviene rematarlas con un castizo: «Macho, que te han pillao con el carrito del helao».
Yo me permito añadir: “En el corto plazo”, que también queda muy chic; no voy a dar nombres de especialistas en este lenguaje pero hay una señora en especial en determinada cadena de radio y por las noches que es especialista en escucharse y en cortar los comentarios de todos y meterse con los que le cortan a ella, siempre pretendiendo que sus fuentes, en uno y otro “bando” son mucho más fiables.
En fin, que son las cosas de los “enteraos”.
La presentación de La palabra es poder se convirtió en una lección de comunicación política y empresarial extraordinaria. Justino Sinova, como anfitrión, Álvaro Matud, prologuista del libro y director del Máster en Comunicación Institucional y Política de la Universidad Carlos III, Unidad Editorial y Cremades & Calvo-Sotelo, del que soy profesor, Carlos Chaguceda, director de Comunicación Corporativa de Coca-Cola y Esteban González Pons, vicesecretario de Comunicación del Partido Popular, dedica
ron más de una hora, que se hizo corta, a hablar de la comunicación y de los nuevos modelos de que la técnica nos permite con la comunicación.
Uno de los ponentes en la presentación opinó del libro que le falta conexión con las emociones. Personalmente no estoy de acuerdo. Creo que conecta muy bien con ellas porque en muchos casos las describe perfectamente. Pero apuntó un detalle que me gustó mucho y con el que estoy absolutamente de acuerdo: lo importante no es la técnica sino el mensaje. Le damos demasiada importancia a lo que rodea a nuestras palabras y la forma de presentarlas ante el público, pero olvidamos cuidar el contenido de lo que decimos, del mensaje que enviamos al canal transmisor para que llegue a nuestro público objetivo.
Hablando de redes sociales, que por otra parte son lo menos social que entregan en el mercado, es indudable que debemos rendirnos a su importancia, sin duda. La cuestión es dilucidad dónde y cuándo son importantes y dónde y cuándo no lo son. Efectivamente, centros de “reunión cibernética” como Facebook o Twitter tienen importancia en casos evidentes, como en el reciente de los señores eurodiputados (y de las señoras eurodiputadas, para que nadie se ofenda), que han decidido no recortar sus prebendas y los cibernautas los han puesto en su sitio en Twitter. O la parte que han tenido de chispa de activación en las revueltas, algunas exitosas, del Magreb y Oriente Próximo. Pero no creo que esta misma red nos haga tener mas sed y consumir más Coca-Cola o más café helado de Starbucks.
Mi mujer trajo un día a casa una frase que reconocí como todo un lema. “Las redes sociales nos acercan a los que están lejos y nos alejan de los que están cerca”. La pronunció la directora del colegio, no sé si será suya, y como muestra baste un botón: en la fiesta de varios cientos de jóvenes de un colegio, la mayoría de ellos dedicó el tiempo a enviar mensajes a amigos fuera de la fiesta a través del sistema de mensajería de BlackBerry, aparato de moda entre los jóvenes, en lugar de disfrutar de la fiesta y de los amigos cercanos.
Otro de los que nos ofrecieron estos interesantísimos apuntes de comunicación aconsejó que el mensaje sea corto para que nadie pueda cortarlo por donde crea más oportuno. Es decir, da tú el mensaje y no dejes que lo den otros, porque los medios pueden jugar malas pasadas. Los medios o quienes comparten contigo la comunicación. Pongo un caso de algo que me sorprendió recientemente en el comentario de un político sobre su jefe de filas que acababa de anunciar su renuncia a encabezar las listas de un partido político en las elecciones de 2011. Este político venía a decir, ante la noticia citada, que los parados serían los cómplices porque ahora que su jefe de filas se había tomado esa decisión, “vamos a resolver con mucha mayor soltura y desahogo…” (y no acabó la frase, porque lo interrumpió un tertuliano).
Otro político de sus filas hablaba del “chute” que suponía esa noticia. ¿Habrán querido decir eso? Si yo fuera su jefe, me sentiría ofendido, porque “lo que importa no es lo que dices, sino lo que la gente entiende”, y ese mensaje se puede entender muy mal.
En definitiva, fue una interesantísima velada compartida con unos magníficos ponentes que resultó incluso muy corta.
Se me olvidaba: unos consejos sobre cómo comunicar, dados por Esteban González Pons:
- Habla con frases cortas.
- En las oraciones, utiliza sujeto, verbo y predicado.
- Conoce al auditorio.
- Sonríe.
Ahora, a trabajar, que hay mucho camino por hacer en la comunicación de cada uno de nosotros.
Leo en ABC un artículo cuyo título tiene mucho humor: La tijera al cajón, excelentísimos. Y es que ayer fue el último día en que, por ley, se podían inaugurar obras antes de la fecha de las elecciones.
Durante los días anteriores, los políticos de todos los colores se habían lanzado a las calles a poner cara y siglas políticas a las obras acabadas o casi acabadas en un intento, legítimo, de hacer saber a sus conciudadanos cuál ha sido el resultado de su gestión… siempre que haya sido bueno, claro.
Lo cierto es que los actos más cercanos al pueblo son los que realizan los políticos que más proximidad tienen al pueblo. Los ayuntamientos y sus alcaldes son los que están permanentemente bajo la mirada de los votantes porque su gestión es la que más afecta a la vida social, comunitaria y personal. Por ello, este tipo de eventos son los más explotados en especial en época de elecciones., así que no está mal que se regulen de alguna forma, pero lo que no prohíbe la ley es que el político de turno se pasee por una obra no inaugurada rodeado de prensa para inspeccionar el final de la inversión. Será, sin duda, una nueva forma de “inaugurar” en época electoral para aquellos elementos de obra civil o de construcciones que no hayan llegado a tiempo en el plazo de rédito político. Habrá que tomar nota entre los que organizamos eventos.
Hablando de comunicación en la política, leo también que la Junta Electoral Central va a imponer a las empresas privadas de televisión, es decir, a aquellas que se juegan su propio dinero en el empeño y que, por tanto, compiten en el mercado de la libre empresa, la obligatoriedad de informar de las elecciones según cuota de votos. Es decir que si una televisión privada quiere dedicar la totalidad de su tiempo al Partido por la Independencia de Tres cantos (es un decir, no nos hemos vuelto locos en mi pueblo), no va a poder hacerlo a pesar de que con ello gane o pierda telespectadores.
Me pregunto si lo siguiente será imponernos una cuota de pantalla a los telespectadores, y si a los que, en los tiempos de asueto nos gusta ver alguna que otra serie previamente grabada por eso de evitar los anuncios, nos harán encender el televisor en según qué cadenas, o dedicar un medidor de recepción a curiosear en nuestras costumbres televisivas.
Se trata de un interesantísimo curso con primerísimos espadas de la comunicación política. Por un precio muy razonable, podrás asistir a un programa extraordinario de sesiones que te prepararán para enfrentarte a este mundo tan especial.
Lee y no te lo pierdas:
Comunicación Política
ESODE, la Escuela Superior de Organizadores de Eventos, ha diseñado un monográfico con un enfoque práctico, verdaderamente útil para los asistentes, que trabaja los aspectos básicos de la comunicación aplicada a la actividad política.
OBJETIVOS
Proporcionar una visión general sobre la gestión de la comunicación en el ámbito político.
Este monográfico dotará al alumno de conocimientos específicos que le permitan valorar la manera más efectiva de llevar a cabo una comunicación adecuada en dicho ámbito en función de la situación y los medios disponibles.
METODOLOGÍA
Las sesiones combinan teoría y práctica. Los alumnos tendrán que realizar un ejercicio final con el fin de aplicar los conocimientos adquiridos. El formato es 100% presencial, con ponentes profesionales de la comunicación de primer orden.
PROGRAMA
Los gabinetes de comunicación.
- Técnicas básicas de comunicación.
- La comunicación en los eventos.
- La atención a los medios en los eventos.
Comunicación estratégica y comunicación política.
- La comunicación estratégica y las estrategias de la comunicación.
- La comunicación política.
- La comunicación de crisis.
- Las redes sociales en las campañas políticas y en la comunicación de los partidos.
- Publicidad.
- Encuestas y análisis demoscópicos.
- Los grupos de presión.
Asesoría de imagen.
- El protocolo social.
- Asesoría de Imagen. Concepto y metodología.
- Imagen personal.
- El estilismo en los medios audiovisuales.
- Nuevas tendencias.
MATRÍCULA
El precio del programa formativo es de 1.050,00 €. Se puede realizar pago único o fraccionado en dos mensualidades a través de transferencia bancaria.
LUGAR Y FECHA
El monográfico comienza el 31 de Marzo y finaliza el 29 de Abril del 2011. Se imparte los Jueves y Viernes en ocho jornadas de cuatro horas de 17.00 a 21.00h (excluyendo Semana Santa), en las instalaciones de ESODE en La Ciudad de la Imagen.
ADMISIONES
Este curso se ha diseñado para que lo cursen principalmente profesionales interesados o involucrados en las áreas de comunicación social de los poderes, del sector público en sus tres órdenes, de los partidos políticos, de organizaciones de la sociedad civil y de los medios; así como también estudiantes universitarios de las Licenciaturas o posgrados en Comunicación, Periodismo, Administración Pública, Ciencias Políticas, Relaciones Internacionales.
Más información en admisiones@esodeformacion.com
Dentro de la campaña de presentación del libro La palabra es poder, mañana tendremos Álvaro Matud, prologuista del libro, y yo, un desayuno con medios de comunicación a las 10.30 en la sede de la editorial, Avda. de Alfonso XIII, 1. Abajo tenéis la convocatoria.
También haremos una presentación el 7 de abril. Os dejaré los detalles en cuanto estén perfilados.

