La Infanta Elena presidió ayer en Vigo la entrega de la bandera de combate, bandera que amadrinó, al comandante de la Fragata Méndez Núñez.
La Infanta llegó hacia las once de la mañana al puerto de la ciudad, donde la recibió el presidente de la Xunta, el jefe del Estado Mayor de la Armada y otras autoridades, y el acto tuvo lugar en el Muelle de Trasatlánticos del Puerto. Tras los honores de Ordenanza, se realizó el acto de amadrinamiento y entrega de la citada bandera que ofrecía la ciudad de Vigo.
Recibida la bandera por el comandante, y tras la fórmula de reglamento, ésta fue izada en el barco, mientras los asistentes escuchaban el Himno Nacional. Posteriormente, tuvo lugar el Desfile Militar, acto que también se celebró en el Muelle de Trasatlánticos del Puerto de Vigo.
En la ceremonia de entrega de la bandera de combate participaron, además, varias personalidades de la vida pública gallega, como el delegado del Gobierno en Galicia y la presidenta del Parlamento de Galicia. Con puerto base en Ferrol, la fragata Méndez Núñez posee una eslora de 146 metros, una manga de 18 metros y tiene un peso de más de 6.000 toneladas.
El buque escuela Juan Sebastián de Elcano fue despedido el 10 de enero en el muelle Ciudad de Cádiz del puerto de la capital gaditana por el almirante de la Flota, Juan Carlos Muñoz Delgado Díaz del Río, y el de Acción Marítima Emilio Nieto Manso, con motivo del comienzo de su LXXX Crucero de Instrucción.
La dotación, al mando del capitán de navío Francisco Javier Romero Caramelo, está compuesta por 18 oficiales, 22 suboficiales y 149 marineros, de los cuales 22 son mujeres y 5 funcionarios civiles de la Maestranza, todos ellos procedentes de diferentes puntos de la geografía nacional (Andalucía, Galicia, Valencia, Murcia, Islas Baleares, Islas Canarias, Asturias, Madrid) y de otros países (Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela y República Dominicana). Embarcaron 34 guardiamarinas pertenecientes a la 410 promoción del Cuerpo General y a la 140 de Infantería de Marina, que realizarán parte de su cuarto año de carrera a bordo, donde cursarán asignaturas especialmente dirigidas a su formación marinera y profesional, que les ofrece la primera oportunidad de tener un encuentro más intenso con la mar, ya que en este crucero, de 184 días de duración, 138 son de mar.
Puedes leer en lavozdigital una crónica muy entrañable.
En 2008
El vídeo corresponde a la despedida de 2008, el día 12 de enero, fecha en que el buque partió de Cádiz a las 12,30 horas para iniciar su travesía. Ese año, el pasado, hacía 50 años que Don Juan Carlos I, entonces guardiamarina, hizo su viaje de práctica en él.
En 1987
También puedes leer la crónica de la despedida del Príncipe de Asturias cuando zarpaba en su viaje de navegación en 1987, aquí.
A primeras horas de la tarde del día 21 tuvo lugar en la factoría de Navantia en Puerto Real el acto de bautismo del nuevo Buque de Aprovisionamiento de Combate (BAC) de la Armada. El Cantabria fue amadrinado por Aurora Díaz Abella, esposa del presidente de la comunidad autónoma que da nombre a la nueva unidad, Miguel Ángel Revilla. El acto demoró su inicio para poder contar con la asistencia del Almirante General Sebastián Zaragoza, que asistió como representante de la Ministra de Defensa, Carme Chacón.
El BAC Cantabria ha sido construido en dique, por lo que no se pudo proceder al tradicional acto de botadura. El buque fue puesto a flote en el propio dique, que comenzó a ser llenado el pasado viernes, siendo trasladado posteriormente al muelle exterior de la factoría donde tuvo lugar la ceremonia de bautismo.
Una circunstancia que determinó que el acto resultara menos vistoso que las grandes botaduras, a pesar de las grandes dimensiones del barco. El Cantabria, con sus casi 20.000 toneladas de desplazamiento constituirá la segunda unidad más grande de la Flota española, tras el LHD Juan Carlos I.
Junto al presidente cantabro y entre las autoridades asistentes al acto figuraron el presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Enrique Martínez Robles, y el Almirante Jefe de Apoyo Logístico, Miguel Beltrán Bengoechea, recibidos por el presidente de Navantia, Juan Pedro Gómez Jaén, y el director de la Factoría San Fernando-Puerto Real, Fernando Miguélez.
Inicialmente estaba previsto el comienzo de la ceremonia a las doce del mediodía. No obstante la misma tuvo que demorarse una media hora, en espera de la llegada desde Madrid del Almirante General Sebastián Zaragoza Soto, quien según fue señalado por el relator, la presidió en calidad de representante de la Ministra de Defensa, Carme Chacón. Al parecer, el almirante Zaragoza no deseaba faltar a este acto, ya previsto desde hacia meses, y relativo a un importante buque de la Armada cuyo programa se ha desarrollado en gran medida durante su mandato como Jefe de Estado Mayor.
La asistencia del hasta el viernes pasado AJEMA al acto de Cádiz parece que ha obligado incluso a adelantar el acto de toma de posesión de los nuevos jefes de Estado Mayor esta mañana en Madrid, así como el posterior acto de relevo en los Cuarteles Generales.
Tras la espera, amenizada muy agradablemente por la banda de música de la Brigada de Infantería de Marina, se procedió a la bendición del buque A-15 desde una grada situada en el muelle. Desde allí mismo, la esposa del Presidente cántabro procedió a cortar la cinta con los colores nacionales que hizo caer contra la aleta de babor del buque la tradicional botella. Como es costumbre inveterada en las instalaciones gaditanas del astillero, el fino sustituyó al típico cava. Simultáneamente, y a los sones del Himno Nacional, fue destapado el nombre de buque que figura en dicha aleta y que hasta ese momento permanecía cubierto por una bandera.
Mientras, como también es tradicional, los buques próximos a la zona, especialmente los surtos en la Estación Naval de Puntales, hacían sonar sus sirenas, el BAC Cantabria fue sobrevolado en sendas pasadas, la segunda a baja altura y velocidad por dos aviones AV-8B Plus dela Novena Escuadrilla del Arma Aérea de la Armada.
El A-15 será entregado a la Armada española previsiblemente en septiembre de 2009, aunque la empresa constructora no descarta que la fecha pudiera adelantarse a julio. Sin contar con esta unidad, la unidad productiva San Fernando-Puerto Real de Navantia dispone en este momento de una carga de trabajo de 15 buques, que aseguran actividad hasta el año 2012 y que ha permitido alcanzar un grado de ocupación, histórico en estas factorías, del 95 por 100.
La bandera de tajamar o de torrotito es una bandera pequeña que los buques de guerra fondeados izan a proa (también se conoce por el nombre de bandera de proa) los domingos y días de fiesta y también cuando están en puerto extranjero.
Es una bandera cuadrada que, al igual que la Bandera Nacional, tiene unas dimensiones reglamentadas, a saber:
Número 6: 200 cm
Número 7: 130 cm
Número 8: 80 cm
La bandera de proa de la Armada Española se describe en el Reglamento de Banderas y Estandartes, Guiones, Insignias y Distintivos (Real Decreto 1511/1977, Título I, Regla 6):
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Será una bandera cuadra con cuatro cuarteles. Primero, de gules, con un castillo de oro, almenado de cinco almenas y donjonado de tres torres, cada una de ellas con tres almenas de lo mismo, mazonado en sable y aclarado de azur. Segundo, de plata, con un león rampante de gules y coronado de oro, lampasado y armado de lo mismo. Tercero, de oro, con cuatro palos de gules. Cuarto, de gules, con una cadena de oro puesta en orla, en cruz y en aspa, con un punto de sinople en abismo.
Se trata de los cuatro cuarteles principales del Escudo de España, y que representan los antiguos reinos de España: Castilla, León, Aragón y Navarra. A diferencia del león del escudo de España, el león del torrotito ha de ser de color rojo (gules), y no púrpura.
Su uso se regula en el artículo 624 de las Reales Ordenanzas de la Armada (Anexo al RD 1024/1984, de 23 de mayo, BOE del 30/05/1984):
- Cuando un buque esté fondeado o atracado en aguas extranjeras, izará a las mismas horas que la Bandera Nacional la de Tajamar o Torrotito. En aguas nacionales lo hará los días de engalanado, domingo y festivos y, en presencia de un buque de guerra extranjero, cuando éste fondee o afirme la primera amarra en tierra, arriándola cuando zarpe o largue la última amarra.

