Un diplomático del Congo retira el saludo a la Princesa Letizia en una recepciónLos recientes desplantes dados a la reina consorte de España y a la princesa consorte de Asturias me hacen pensar que en según qué países, los cursos de multiculturalidad, tan de moda, son extremadamente necesarios. En España se hacen, desde luego. Las empresas españolas, pequeñas o grandes, basan sus negocios en el exterior en las relaciones internacionales, en conocer la cultura de los demás, en adaptarse a ella y tratar de minimizar los riesgos de herir la susceptibilidad de los demás; es decir, aunque sólo sea por el interés, procuran mimetizarse con el entorno en el que viven sus posibles socios de negocios en otros países.

Además, cuando tienen visitas internacionales, también tratan de poner en práctica las normas y reglas del otro, aún a cambio de ceder en las propias. Y no solo en los negocios. Tengo en mente una foro del Ministerio de Defensa español en que se montó una reunión, hace unos meses, con un país árabe, al mejor estilo de allí.

Sin embargo, y lo digo por experiencia, prácticamente nunca me ha pasado al revés en viajes y visitas al extranjero. He visitado, en viaje oficial de terceros, muchos países de todos los continentes y “jamás” –lo entrecomillo por si el valor absoluto no es cierto al cien por cien– ese país se ha adaptado a las costumbres españolas.

Pero si esa falta de adaptación a nuestras costumbres por parte de empresas, tanto en viajes como en sus visitas, es un síntoma de por dónde vamos nosotros, los mencionados recientes desplantes por parte de miembros del cuerpo diplomático extranjero acreditado en Madrid a nuestros máximos representantes es de una falta de consideración digna de afear. Luego, las excusas dadas son del género bobo. Un diplomático, de la nación que sea, debe acudir a otra ya “enseñado”. Cuando presenta sus cartas credenciales es no sólo porque lo han nombrado y España ha dado el placet, sino porque conoce nuestras costumbres ¡y está dispuesto a respetarlas! Lo demás, a más de ser una falta de profesionalidad, es una verdadera grosería, como poco.

Etiquetado como:
 

Los comentarios están cerrados.