La digitalización de la prensa te permite estar al corriente de las noticias de todo el mundo a un solo clic de ratón; por tanto, también permite ver cuando la prensa de otro país insulta al tuyo, o a cualquier otro, sin ton ni son. Eso es lo que está pasando en el Mundial de fútbol: la rivalidad ha llegado al insulto casi permanente. Atrás quedó el tiempo de “lo importante es participar”. En este siglo XXI que, de momento, tiene poco de atractivo, lo importante ya no es participar; no hacerlo es un sonoro fracaso. Lo importante es llegar al final y ganar y, a ser posible, humillar al contrario. No nos conformamos (algunos países no se conforman) con un 1-0, que sirve para ganar un campeonato tanto como cualquier otro resultado; el resultado tiene necesariamente que ser una humillación y una derrota sin paliativos del contrario; eso sí, precedida de improperios, frases malsonantes o salidas de tono como “Atentos al detalle de "Les tenemos hambre desde 1492. ¡Empezamos por la torta pero el sábado el menú es torito Español!". El que escribió esta frase debe ser un venerable anciano de más de 500 años, y ya es esperar tiempo.
El espíritu olímpico murió con el avance de las series de televisión e las que lo que prima es la violencia y el juego sucio. Lo vemos también en los comentarios de los aficionados. No hay más que entrar en diarios como Marca o As y leer los comentarios: contra España, a favor, contra la selección por parte de españoles (o presuntos)… ¿Hasta dónde llegará la violencia, de obra o de palabra?
Las imágenes muestran las lindezas que algunos diarios del país cuya selección será hoy, 3 de julio, rival de la nuestra. ¿Qué dirán si pierden? ¿Y si ganan? La respuesta, hoy mismo.
El que siembra vientos recoge tempestades.
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Ahí está España; desde la cumbre de Sierra Nevada, desde el Mulhacén, el Veleta o la Alcazaba, podemos contemplarla por encima del tiempo y de la distancia… Y amarla.
