Balcanes Navidad 2005_968 No me refiero a nuestra selección de fútbol, sino a la misión que, durante 18 años, hemos desarrollado en Bosnia y Herzegovina. El pasado día 18, en Sarajevo, en una ceremonia sobria y sin autoridades españolas, civiles o militares, presidida por un general austriaco, se dijo adiós a una compañía de Infantería de Marina del Tercio de Armada, integrada en el Batallón Multinacional, y con ello se puso fin a la presencia, durante casi dos décadas, de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil en el territorio Bosnia i Herzegovina.

España llegó a ese país en medio del conflicto de los Balcanes en 1992, formando parte de la Fuerza de Protección de las Naciones Unidas (UNPROFOR), posteriormente transformada e integrada, el 20 de diciembre de 1995, en la Fuerza de Implementación de la OTAN (IFOR), cuya tarea consistía en poner en práctica el Acuerdo Marco General de Paz en Bosnia y Herzegovina, conocido como los Acuerdos de Dayton. En diciembre de 2004 se convirtió en la misión Althea de la ONU.Balcanes Navidad 2005_1003

En los dieciocho años de trabajos en ese país, más de 35.000 militares españoles han estado desplegados en esa zona de operaciones; de hecho, la labor de nuestras tropas contribuyó de forma destacada a la pacificación de territorio, además de a la llegada, escolta y reparto de ayuda humanitaria a la asediada Sarajevo, al mantenimiento de la ruta del Neretva y a la reconstrucción de Mostar.

Es en esta ciudad en donde hemos celebrado muchos actos en recuerdo a los que cayeron en la plaza de España, construida para recordar la presencia y la contribución de nuestros compatriotas, de los que veintitrés no regresaron vivos a casa cayeron y dejaron allí su vida en el cumplimiento de su misión, contribuyendo así a la  consolidación de la actual Republica de Bosnia-Herzegovina.

En recuerdo de los que allí dejaron su sangre, y en el de todos los que en algún lugar del mundo perdieron la vida en el cumplimiento de su deber, civiles o militares:

Lo demandó el honor y obedecieron,
lo requirió el deber y lo acataron;
con su sangre la empresa rubricaron
con su esfuerzo la Patria engrandecieron.

Fueron grandes y fuertes, porque fueron
fieles al juramento que empeñaron.
Por eso como valientes lucharon,
y como héroes murieron.

Por la Patria morir fue su destino,
salvar a España su pasión eterna,
servir en los ejércitos su vocación y sino.

No quisieron servir a otra Bandera,
no quisieron andar otro camino,
no supieron vivir de otra manera.

En las imágenes, de mis álbumes, homenaje a los caídos en Mostar y el monumento en de la Plaza de España.

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