Fuente: Atenea Digital.

La Revista Atenea publica lo siguiente:

Hoy tenemos dos buenas noticias que compartir: la primera es la constatación, una vez más, de las buenas relaciones con la nación hermana de México y, la menos corriente -y por ello, más señalada-, de que el Patrimonio Militar español ha visto aumentar su riqueza con dos antiguas banderas de infantería que fueron ondeadas en el momento histórico de los últimos días de la presencia española en México.

GestionNoticias 2125650FOTO%202%20LUIS%20SORANDO

Acto de intercambio de banderas / Fotografía de Luis Sorando

En una sencilla ceremonia celebrada ayer, día 16 de mayo, en Santillana del Mar, Cantabria, en el marco de la reunión entre el Presidente de México y el del Gobierno de España, se llevó a cabo un histórico intercambio de banderas, en una ceremonia en la que se apreciaba mucha mayor emoción y sentido de la trascendencia por parte mexicana que por la española.

Pulse aquí para ver el vídeo del discurso del Presidente del gobierno en el acto de permuta de banderas

Dos banderas de los insurgentes mexicanos, hasta ahora pertenecientes y custodiadas en el Museo del Ejército español, fueron entregadas a cambio de otras dos españolas guardadas hasta ahora en el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec, en México capital.
Trofeos de guerra

Las banderas mexicanas fueron tomadas en el combate habido en el Puente de Calderón (Jalisco) el 17 de enero de 1811 entre las tropas ‘realistas’ -es decir, las defensoras del mantenimiento de la unión de México a la Corona de España, en las que también había mexicanos- y las que buscaban la independencia de México, que quedaron derrotadas y tuvieron que entregar sus banderas a los vencedores.

GestionNoticias 2125300%20L%C3%81MINA%201 %20A %20MANZANO

Figura 1. Bandera coronela / Lámina de A. Manzano

Varios años después del fin de la última defensa realista del territorio mexicano -fue el castillo de San Juan de Ulúa, ante Veracruz, en 1825-, las circunstancias permitieron intentar la recuperación para la Corona de España del territorio mexicano ya independizado. Para ello, en 1829, salió de Cuba una expedición mandada por el General Isidro Barradas cuyas fuerzas desembarcaron cerca de Tampico (Tamaulipas) y, tras la batalla de Pueblo Viejo, ocurrida el 11 de septiembre, tuvieron que capitular ante el general mexicano Antonio López de Santa Anna, con lo que parte de las banderas y estandartes ‘realistas’ pasaron a manos mexicanas.
Es una de las más viejas Leyes de la Guerra que todo vencedor se apropia de las banderas y estandartes del enemigo derrotado como prueba de su victoria y señal de la rendición del otro. A ello, según las épocas, también se añadían los timbales, por ser, todos estos efectos, las posesiones de más valor simbólico y sentimental, y también material, que poseía cada regimiento.

Por ese mecanismo, las banderas ganadas a los independentistas pasaron a formar parte del Patrimonio Militar español, de igual manera que las banderas y estandartes que nuestras tropas y buques perdieron, pasaron a formar parte del patrimonio de los entonces nuestros enemigos.
Y es otra de las viejas leyes entre naciones, aunque no compartida por todas ellas, que, al cabo del tiempo, y en muestra de la buena voluntad puesta en olvidar viejas enemistades y de la constatación de las relaciones iguales, de nación a nación, se lleve a cabo la entrega a sus primeros poseedores lo que en su día fueron legítimos ‘trofeos de guerra’.

El intercambio

Tal como preconizábamos desde
las páginas del número 3 de nuestra Revista ATENEA, se ha logrado la reciprocidad, aspecto que no estaba del todo claro cuando, meses atrás, se supo del propósito del Gobierno. Efectivamente, por la importancia de las banderas que ahora pasan a ser del Patrimonio Militar español consideramos que se ha logrado un acuerdo con total equidad.
Mediante una curiosa fórmula administrativa, se ha intercambiado la posesión de dos banderas y se ceden mutuamente por cinco años las otras dos. Pensamos que la situación de estas dos últimas se prolongará en el tiempo, por ser lo más sencillo y, en estas circunstancias, lógico.
Las banderas españolas

GestionNoticias 2125300%20L%C3%81MINA%202 %20A %20MANZANO

-Figura 2. Bandera batallona / Lámina de A. Manzano

La primera (Figura 1) es una preciosa bandera ‘coronela’, esto es, la principal y única de todo regimiento de Infantería de aquella época. Su diseño es muy original, dentro de que cumple lo prescrito por las Ordenanzas de llevar las Armas Reales, porque se sale de la moda de la época ya que está adornada de modo espectacular con trofeos y leones soportes. Una inscripción de grandes letras rojas dice "Legión Real". Esta es la bandera que pasa a ser de total propiedad española.
La segunda (Figura 2) es una interesante bandera ‘batallona’, esto es, la correspondiente a los segundos y terceros batallones de todo regimiento de Infantería. Es una bandera también de sumo interés por la particularidad de que es una enseña condecorada, hecho no muy habitual en aquella época. Sobre su paño lleva la venera de la Real y Americana Orden de Isabel la Católica -creada en 1815 especialmente para premiar los hechos meritorios relacionados con América y resto de territorios ultramarinos- y en su centro lleva la Cruz de la Fidelidad Militar, creada en 1824 para premiara los defensores realistas de la causa del Rey.

Etiquetado como:
 

Los comentarios están cerrados.