Expo 2010, en marcha
China inauguró ayer la Exposición Universal 2010 con una ceremonia nocturna en la que no han faltado los consabidos fuegos artificiales, lo que ya es la mayor y más cara exhibición pirotécnica de la historia. Hoy se han abierto los pabellones de los países participantes en la muestra de Shanghái.
Esta ceremonia nocturna con el ya comentado enorme despliegue de fuegos artificiales fue la bienvenida elegida por el presidente chino, Hu Jintao, para declarar inaugurada la Expo de Shanghái, que será por el momento la mayor de la historia. No importa la crisis: había que demostrar al mundo el poder emergente de una nación a caballo entre el comunismo y el capitalismo.
La ceremonia, que incluyó un danzas y canciones de todo el mundo, culminó con fuegos, luces, chorros de agua y el resplandor que originó la pólvora sobre el río Huangpu, que atraviesa el recinto ferial.
El presupuesto es de 3.155 millones de euros -el mayor de la historia- y la Expo tiene ya el récord de participantes, con 189 países y 50 organizaciones internacionales, y ahora tiene por delante el reto de ser la más visitada, que logrará si se cumplen las expectativas de sus organizadores, que tienen previsto recibir, al menos, 70 millones de visitantes.
A la ceremonia asistió, representando a España, el presidente del Congreso de los Diputados , José Bono, y por Europa presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso; también asistió, entre otros mandatarios, el presidente francés, Nicolas Sarkozy.
El Centro de Actuaciones de la Expo, cuya forma recuerda a una almeja gigante, fue el lugar elegido para la ceremonia, que sus organizadores habían prometido menos espectacular que la de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín.
Un coro de cientos de jóvenes vestidas de rosa acompañó una canción interpretada por la cantante china Song Zuying y el famoso actor Jackie Chan que dio el pistoletazo de salida al evento.
A continuación, se procedió al izado de las banderas de China, de la Oficina Internacional de Exposiciones (BIE) y de la propia Expo, con sus respectivos himnos, seguidos de los discursos oficiales.
El presidente del BIE, Jean-Pierre Lafon, pronunció gran parte de su discurso en un esforzado chino mandarín con el que deseó que la Expo de Shanghai contribuya al "despertar social", de modo que las ciudades puedan ser más sostenibles y justas.
A continuación, danzas y canciones de todos los continentes pasaron por el escenario, con actuaciones estelares del pianista chino Lang Lang y del cantante italiano Andrea Bocelli.
Pero el verdadero espectáculo estaba por llegar sobre las aguas del río Huangpu, que atraviesa el recinto ferial y separa así la zona de los pabellones de ciudades, una de las innovaciones de esta Expo, y la de países.
Un espectáculo de luces y fuegos artificiales iluminó la noche de Shanghái, que vio navegar por sus aguas cientos de barcos portando las banderas de todos los países participantes, en el marco del puente Lupu, a cuyos pies está situado el pabellón de España.
No sólo por sus números la Expo está llamada a marcar época, también por incluir innovaciones como la Zona de Mejores Prácticas Urbanas (ZMPU), que abre por primera vez la muestra a las ciudades, que tendrán pabellones propios, como los países.
La iniciativa responde al tema, ‘Una ciudad mejor, una vida mejor’, que aborda el problema de la urbanización de la sociedad y de cómo mejorar la calidad de vida en las ciudades.
Además, la Expo de Shanghái es la primera en convertirse en un evento virtual, ya que tendrá una réplica en internet pensada, sobre todo, para los millones de chinos que no podrán viajar para visitarla.
Todos los países han llevado lo mejor de cada casa, conscientes de la importancia de China en los ámbitos económico, social y político.
Dinamarca, por ejemplo, trasladó desde Copenhague la escultura de la Sirenita, uno de sus símbolos nacionales más preciados, que ya espera a los visitantes en el pabellón danés, rodeada de agua traída desde allí.
Para lograr convertir a Shanghái en la mayor Expo de la historia, China no ha escatimado recursos, incluso creó un fondo de 100 millones de dólares para ayudar a que los países más pobres del planeta puedan estar presentes en el evento.
Hasta el hermético régimen de Corea del Norte se decidió a participar en la Expo de su "aliado", y también acudieron a la llamada 22 países que no mantienen relaciones diplomáticas con China.
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