Embajadas con poderío… económico
El Departamento de Estado de EEUU acaba de dar a conocer la maqueta de la futura embajada en el Reino Unido, un cubo cristalino construido con los últimos materiales tecnológicos que se levantará en la zona de Battersea, al suroeste de Londres.
El proyecto, que se presentó la semana pasada en Londres, costará alrededor de mil millones de dólares (dólar arriba, dólar abajo, que ya se sabe que los presupuestos siempre tienen sus desfases). Parece por tanto que será el más caro llevado nunca a cabo por el gobierno norteamericano para levantar una cancillería: la de Bagdad costó en total 700 millones de dólares y la de Islamabad, 800. Además la cantidad estimada no incluye el 17,5% de impuestos que reclama el Tesoro británico a todos los edificios levantados en las islas, una tasa que EEUU ha rechazado abonar.
En declaraciones recogidas por The Times, el embajador estadounidense asegura que están trabajando con el fisco para solucionar este problema, aunque de momento la mudanza supondrá también un gran ahorro para los diplomáticos. Hasta el momento la legación se encontraba dentro de la zona central de la ciudad, gravada con una tasa para evitar las congestiones en el tráfico. Como los diplomáticos del país americano consideran que están exentos de pagar impuestos en Gran Bretaña, la cantidad de multas no abonadas asciende a más de 32 millones de libras.
Su edificación tendrá lugar tras las múltiples protestas de los actuales vecinos de la embajada en la céntrica Grosvenor Square. Temerosos del riesgo de seguridad que suponía para sus propias viviendas compartir calle con un edificio que es objetivo primordial de diferentes terroristas, llegaron a publicar un anuncio a toda página en la prensa londinense rechazando que la legación diplomática continuara allí. Ahora una compañía qatarí ha pagado más de 1.000 millones de dólares para comprar el inmueble y convertirlo en un hotel de lujo.
El nuevo edificio se instalará en Battersea, detrás de una estación eléctica considerada como símbolo de la arquitectura industrial británica. Esta área se encuentra actualmente en pleno proceso de reurbanización y por ahora lo único que hay en los alrededores son bares de copas, como explican en el diario The Times. En esta zona se levantará un cubo de 30 metros de altura separado de la vía principal a través de un anillo verde y un foso. Tras su creación se encuentra la firma de arquitectos de Kieran Timberlake, con base en Philadelphia.
Aunque algunos medios estadounidenses han empezado a criticar la idea por su alto coste y sus escasos beneficios (“No va a haber nuevos puestos de trabajo [en la edificación] para trabajadores estadounidenses”, braman en Fox News), los planes pasan por comenzar la construcción en 2013 y terminarla en torno a 2017.
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