Me cuentan que hace unos meses despidieron a un antiguo jefe muy querido por mucha gente, yo entre otros. Debió ser una despedida exclusiva y restringida porque faltaron, faltamos, algunas personas a las que nos hubiese gustado estar, darle un fuerte abrazo y recordar viejos tiempos. Pasamos muchas cosas juntos, y alguna desgracia en su persona, y esas cosas no se olvidan.
Lamento profundamente que no hayas tenido la despedida completa en la que hubiésemos participado más gente que te queremos; una persona como tú se lo merece. Seguramente no supieron encontrarnos. Pero por mi parte no quiero dejar de enviarle un fuerte abrazo.
Paco, te deseo lo mejor. Y como el mundo es muy pequeño, seguro que nos encontraremos.
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Ahí está España; desde la cumbre de Sierra Nevada, desde el Mulhacén, el Veleta o la Alcazaba, podemos contemplarla por encima del tiempo y de la distancia… Y amarla.
