Eso debió pensar el señor Obama cuando supo que no eran nadie la pareja que se coló en la fiesta. Por eso les digo a mis alumnos que hay que comprobar la lista de invitados. Pero no pasa nada; hasta el mejor escribano echa un borrón. Y para muestra, el botón de la izquierda.
Por cierto, esta vez sí, la foto es de la Casa Blanca.
Tened cuidado, que se nos cuelan invitados y no tenemos asientos para ellos.
¡Ah! Otra cosa: ¿quién pondría sus carteles en la mesa? ¿Cómo sabían que acudirían si no estaban invitados? Todo un enigma.
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Ahí está España; desde la cumbre de Sierra Nevada, desde el Mulhacén, el Veleta o la Alcazaba, podemos contemplarla por encima del tiempo y de la distancia… Y amarla.
