Vendo de ver a Les Luthiers. He de decir algo que el lector sabrá de sobra: son geniales. Tengo casi todo lo que han producido y a veces me descubro a mí mismo riendo como un loco en el Metro ante la mirada atónita de mis compañeros temporales de viaje.
Ayer, en Los premios Mastropiero, interpretaron episodios ya conocidos, pero no por ello menos graciosos. Especialmente el monólogo de “Ester Píscore”: creí que me moría de risa.
En un escenario austero compuesto por un enorme atril para dos, un piano y diversos instrumentos musicales, y jugando con las luces, hacen una puesta en escena sencilla pero significativa.
Son geniales. Lástima que parece que quieren retirarse, aunque siempre nos quedarán sus vídeos y grabaciones.
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Ahí está España; desde la cumbre de Sierra Nevada, desde el Mulhacén, el Veleta o la Alcazaba, podemos contemplarla por encima del tiempo y de la distancia… Y amarla.
