Es el asunto de siempre: cuando se celebran manifestaciones en cualquier lugar de España, se produce una (¿inevitable?) guerra de números de asistentes. La de ayer no fue una excepción. Desde los dos millones de los organizadores, hasta los 250.000 de la Policía, pasando por los 1.200.000 de la Comunidad de Madrid, tenemos datos que revelan que alguien no dice la verdad.
Creo que los ciudadanos tenemos derecho a conocer de forma real las cifras para evaluar de un modo eficaz su significado. Porque este acto, como cualquier evento, tiene una imagen que transmitir, un momento foto y unos mensajes. Y uno de ellos, muy importante, es la cantidad de ciudadanos que decidieron asistir.
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Ahí está España; desde la cumbre de Sierra Nevada, desde el Mulhacén, el Veleta o la Alcazaba, podemos contemplarla por encima del tiempo y de la distancia… Y amarla.
