Ayer hizo un año desde que María no está con nosotros. Ella era una queridísima amiga que siempre se preocupaba por mí y lo que hacía; más bien se preocupaba por todos los profesionales del Protocolo y nuestras actividades. Siempre recordaré cómo después de cualquier acto de gran envergadura, una de las primeras llamadas de felicitación y ánimos era de ella. Ahora ya no la recibo, ella no está y yo ya no organizo actos. Pero las echo de menos, y echo de menos a mi querida amiga María.
Estoy seguro de que en el cielo has organizado una asociación a la que afiliarnos cuando subamos a hacerte compañía. Un beso fuerte, allí donde estés.

Los comentarios están cerrados.
Ahí está España; desde la cumbre de Sierra Nevada, desde el Mulhacén, el Veleta o la Alcazaba, podemos contemplarla por encima del tiempo y de la distancia… Y amarla.
