¿Os acordáis de la mirada traviesa? Os ponía una foto en la que parecía que Obama miraba el trasero de una jovencita en el G8. Pues bien, no parece que fuera él quien miraba a esa joven. Así lo demuestra este vídeo colgado en YouTube y del que habla El Mundo.

 

El diario cuenta lo siguiente:

G-8 | Una foto traicionera

No miraba lo que parecía

La mirada no era tan indiscreta como parecía. Una foto tomada durante la cumbre del G-8 en L’Aquila dio la impresión equivocada de que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, miraba sin disimulo el trasero de una asistente a la reunión de líderes.

Pero nada más lejos de la realidad. Un vídeo con imágenes de la secuencia completa demuestra que Obama no miró a la chica en ningún momento. En realidad, sólo se estaba girando para ayudar a una delegada estadounidense a bajar un escalón. La instantánea no hacía justicia a su caballerosidad.

El que sí miró a la joven, y descaradamente, es el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy. El mandatario galo aparece en la parte derecha de la foto ocultando la sonrisa con la mano, pero en el vídeo se aprecia claramente cómo Sarkozy se gira completamente y echa la cabeza hacia atrás para seguir los movimientos de la joven con la mirada. Incluso reafirma su gesto grosero con una mueca de la boca.

La joven es una brasileña de 17 años llamada Mayora Tavares, según publica la prensa de Brasil. Una activista social invitada a la cumbre por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en calidad de colaboradora.

La joven participó en un encuentro denominado ‘Junior 8′ que reunió a jóvenes de los países más industrializados para discutir temas de pobreza y calentamiento global. Al finalizar el encuentro los representantes de cada delegación se reunieron con los líderes mundiales para una sesión fotográfica.

En la engañosa imagen, Tavares toma posición para posar en la foto al lado de Lula da Silva mientras Obama ofrece la mano para ayudar a la representante estadounidense a bajar el escalón. Michelle Obama puede estar tranquila. No así la primera dama francesa, Carla Bruni, que tendrá que mantener una charla con su marido.

Lo cual me lleva a reafirmarme en que hay que tener mucho cuidado con las apariencias, que suelen engañar.

Por cierto: gracias Héctor. Bien sabes porqué.

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