Entraba el Rey en el palco de Mestalla y sonaba el Himno nacional; el símbolo que nos une a todos los que, desde hace varios centenares de años, formamos esta, una de las naciones más antiguas del mundo. En ese momento, una parte importante de las aficiones de los equipos contendientes, FC Barcelona y del Atlhletic Club de Bilbao, silbaron al himno y, por ende, al jefe del Estado. varios miles de aficionados quisieron ‘tapar’ con silbidos y ruido el sonido del himno cuando los jugadores estaban sobre el terreno de juego justo antes de comenzar el partido. La mala educación es difícil de reconducir. Lo que ya no es tan fácil de asumir es que TVE cometiera un error y no lo ofreciera; es la primera vez que la televisión de todos los españoles cambiara la retransmisión en el momento en que se producía esta escena, aunque luego emitió una versión censurada, eliminando o mitigando los pitos. Televisión Española decidió sustituir el momento del himno por dos conexiones. Una en Bilbao para ver el ambiente de la ciudad antes del partido, y otra en Barcelona, para ver cómo vivían el choque los seguidores azulgranas.
Es como si al retransmitir los actos del Día de la Fiesta Nacional de España y en el momento de los honores al Rey, pasara la conexión al helicóptero para ver una hermosa panorámica de Madrid.
Después hablaron de un error y esbozaron unas disculpas.
¡Ah! Enhorabuena a los ganadores. Lo que no entiendo muy bien es la razón por la que luego, los que silbaron del equipo ganador, celebraron el triunfo en la Copa del Rey, ese mismo Rey, junto con el himno de la nación de ese Rey, a los que silbaron. Y los que lo hicieron en el equipo que perdió, se quedaran tan “chafados” por no conquistarla. ¿No es un sinsentido?
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Ahí está España; desde la cumbre de Sierra Nevada, desde el Mulhacén, el Veleta o la Alcazaba, podemos contemplarla por encima del tiempo y de la distancia… Y amarla.
